aniversario | ayuntamiento y comerciantes abren la efemérides

150 años del Mercado del Carmen

  • El mercado comienza a gestarse en 1861 y dos años después se aprueba su construcción en un pleno municipal

  • La apertura se realiza para las fiestas patronales de enero de 1866

La antigua plaza de abastos inaugurada en Huelva para las fiestas del patrón San Sebastián, en 1866, con sus vendedores. La antigua plaza de abastos inaugurada en Huelva para las fiestas del patrón San Sebastián, en 1866, con sus vendedores.

La antigua plaza de abastos inaugurada en Huelva para las fiestas del patrón San Sebastián, en 1866, con sus vendedores. / archivo e.j.s.

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La necesidad de un mercado de abastos era una constante para Huelva y de una manera acuciante desde el siglo XIX. La ciudad crecía y la población demandaba algo más que los puestos de La Placeta de los Mercaderes.

El 11 de enero de 1861, en la reunión municipal se pone de manifiesto "la necesidad que tienen esta capital de la construcción de una plaza de abastos y considerándose que su realización sólo procede verificarse por medio de empresa en la cual el Ayuntamiento deba tomar la iniciativa". De esta manera se acuerda el nombramiento de una comisión compuesta por el teniente segundo de alcalde, Miguel Font y regidores José Alonso Bermúdez y Francisco Pérez Chaparro; a esta comisión se agregan como vocales Francisco García Carrión y Bernardino Maldoqui. "La expresada comisión formará el proyecto competente para la obra y construcción de la Plaza de Abastos de que se trata, que presentará a examen y aprobación de esta municipalidad para obtener la de la superior autoridad de la provincia, proponiendo a la vez los medios que crean más apropósito para su realización". Reunida la comisión el 17 de enero de 1861, se va a poner las bases para la construcción de la plaza de abastos. La comisión establecía como bases principales: "Primero, hipotecar a favor de la sociedad o compañía que se encargue de la construcción de la plaza, la finca que se labre, en tanto no estuviese reintegrada del capital desembolsado y segundo: encargarse al municipio de su administración y hacerse responsable de entregar anualmente la renta que con aquella se convenga".

Se buscaba un lugar amplio, que no interfiriera con el devenir diario de las calles, un edificio que ofreciera las mejores medidas higiénicas posibles. Así el espacio más acorde para la construcción de un mercado público para la ciudad eran los Baldíos de las Tendaleras, en el Barrio del Carmen. Una gran área en pleno centro de la ciudad, ganada a las marismas y frente al río, sin uso alguno, no más allá de ser lugar para el tendido de las redes de los artesanos de la cordonería que tenían en sus alrededores sus talleres artesanales. Aquí, gracias a su cercanía con la Ría y sus esteros era el lugar destinado a tender las redes de pescar, para su limpieza y reparación, así lo afirmaba Francisco Montero Escalera.

Este espacio se va a poner en valor de manera especial a partir de 1857, cuando desde el Ayuntamiento se pretende construir la carretera del Odiel, la actual avenida de Italia, lo que se buscaba entonces era que la carretera de Sevilla no terminara en El Punto, sino que llegara hasta el muelle. Lo que se quería era dar salida a los productos pesqueros a través de la carretera y este era el trazado más idóneo, utilizando así el amplio espacio de marismas y, por tanto, rodeando la ciudad, como se ha pretendido en la actualidad con posteriores trazados que ha llegado a la construcción de la circunvalación de la H-30.

La justificación entonces de aquella carretera se relataba de la siguiente forma: "Si Huelva ha de llegar a adquirir la preponderancia de otras capitales de provincias, lo ha de deber especialmente a su comercio marítimo; y para facilitar este, es necesario que todas las vías de comunicación que la siguen con el interior, tengan una fácil salida a su muelle; y esta condición no se llena haciendo que dichas vías terminen en puntos de la población que no sean éste, porque, a causa de la antigua construcción de la villa de Huelva, sus calles son en general sumamente estrechas. Además el pueblo está colocado en una situación topográfica excepcional; se encuentra rodeando un cerro elevadísimo que representa un obstáculo invencible para extenderse interiormente y este obstáculo refuerza a medida que la población crece a extenderse aumentando su perímetro… Ahora bien, la parte de este perímetro de más valor para el pueblo es la del río, por lo tanto todo lo que sea darle un espacio más en este lado donde pueda elevar nuevos edificios será darle a la población un valor considerable".

El proyecto era del arquitecto provincial Manuel Portillo de Ávila y Herrera y el contratista de las obras de la nueva carretera, Eduardo Pedreño. En 1863 ya estaba hecha la prolongación de la carretera de Sevilla hasta su unión con el muelle de Huelva, para lo que se formó un malecón de material para impedir que las aguas del río pasara al terreno que existía al sitio denominado el cabecillo hasta los barridos de las Tendaleras.

La necesidad de construcción de una plaza de abastos en Huelva va a encontrar la salida oportuna para hacerse una realidad en la sesión plenaria de 13 de agosto de 1863, era una obra que se consideraba ya en la opinión pública de absoluta y urgente necesidad, solicitándose del arquitecto provincial que proyectara los planos necesarios. El acuerdo plenario señalaba lo siguiente. Al margen 'Proyecto para la construcción de una Plaza de Abastos'. En el mismo se dice: "En seguida yo el secretario, previa la venia del sr. presidente di lectura de una memoria y proyecto para la construcción de una plaza de abastos; abierta discusión sobre el Ayuntamiento se ocupó detenidamente de su examen y estimando muy aceptable el medio que en el se propone para la realización de una obra que se considera ya en la opinión pública de absoluta y urgente necesidad, acordó unánimemente darle su aprobación: que se forme por el sr. presidente el oportuno expediente poniéndose por cabeza el referido proyecto y con certificación de este acuerdo se pase original al sr. gobernador civil de la provincia para que se digne interesar al sr. arquitecto provincial de una manera eficaz, se ocupe en levantar el plano de la plaza mercado con toda la brevedad que sus ocupaciones le permitan, redactando a la vez el presupuesto de la obra y pliego de condiciones para la subasta sujetándose a la suma de los trescientos mil reales que en el referido proyecto se señala y estiman bastante para su ejecución".

Las obras de la plaza de abastos salieron a subasta para construirse "en lo antiguo 'Barrido de las Tendaleras', y hoy 'Nuevo Barrio del Carmen' que corresponde al Ayuntamiento de tiempo inmemorial sin servidumbre". Lo que se dio a conocer en La Gaceta de Madrid de 4 de julio de 1864.

La subasta se llevó a cabo el 3 de agosto de 1864, siendo adjudicadas las obras a favor de Antonio Cortina Bustamante por la cantidad de 423.000 reales. La escritura oportuna fue firmada el 26 de agosto de 1864 ante el notario José María de la Corte y Hernández, compareciendo para ello el alcalde Fernando de la Cueva y Cáceres y de la otra parte Antonio Cortina Bustamante, natural de Llanes (Asturias), vecino en del barrio nuevo del Carmen.

Adjudicadas las obras a Antonio Cortina Bustamante el 3 de agosto de 1864, el Ayuntamiento acuerda el día 25 de ese mes la colocación de la primera piedra en la plaza de abastos por la Corporación Municipal, guardándose para ello en una caja de plomo algunas monedas.

Los Barridos de las Tendaleras o nuevo Barrio del Carmen suponía una zona de expansión para la ciudad, donde el Ayuntamiento tenía un área de 2.195 metros cuadrados para levantar el mercado, quedando terreno a su alrededor para la vía pública. Un trazado en el que tuvieron problemas con los vecinos a pesar de haber dejado libre en espacio de servidumbre hasta las traseras de las casas. La nueva plaza de abastos se inaugura el 19 de enero de 1866, para que pudiera abrir por vez primera sus puertas al público el 20 de enero. Así lo acuerda el Ayuntamiento de Huelva el 4 de enero de 1866. El gobernador civil se encargaría de aprobar el reglamento de la plaza de abastos con fecha de 7 de enero de 1866.

A aquel acto de inauguración acudieron junto al alcalde de la ciudad Fernando de la Cueva, Eduardo Fernández de Córdoba, gobernador civil; Francisco de Paula García y Francisco Hernández, tenientes de alcalde; Miguel Sanz, síndico; Jerónimo Martín, regidor; los concejales José Alonso, Cristóbal García, José de Mora, José Hernández y Antonio de la Corte y Bravo; Rafael Clemente, ingeniero jefe de Caminos; Juan García de Casado, comandante de Marina; Manuel Portillo, arquitecto provincial; Antonio Cortina Bustamante, contratista; y Luis María López, secretario.

(Las referencias citadas corresponden a libros de actas municipales y la prensa de Huelva, consultadas en el Archivo Municipal de Huelva).

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