Las amenazas y otras líneas de investigación descartadas

  • Los agentes trabajaron sobre numerosas pistas que pronto quedaron invalidadas

El presunto autor de los crímenes, Francisco Javier Medina, accede ayer a la sede judicial por la puerta de detenidos. El presunto autor de los crímenes, Francisco Javier Medina, accede ayer a la sede judicial por la puerta de detenidos.

El presunto autor de los crímenes, Francisco Javier Medina, accede ayer a la sede judicial por la puerta de detenidos. / reportaje gráfico: josué correa

Los agentes del equipo de Homicidios de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que trabajaron en el esclarecimiento de los asesinatos de Miguel Ángel y María Domínguez mantuvieron abiertas "muchísimas" líneas de investigación durante los catorce meses que transcurrieron desde que se produjo el crimen, aquel 27 de abril de 2013, hasta que se detuvo al presunto autor de los hechos, Francisco Javier Medina. Lo analizaron todo, desde las hipótesis más disparatadas hasta las más sensatas.

Uno de los primeros que estuvo bajo el foco policial fue Francisco José Castañeda, quien comparecerá hoy en la vista oral en calidad de testigo. El compañero de trabajo de Miguel Ángel fue el último que vio a padre e hija con vida (más allá de quien se las arrebató). El capitán de la UCO que dirigió la investigación dijo ayer en la Audiencia que quedó acreditado que Miguel Ángel y su amigo estuvieron viendo un partido de fútbol y que se marchó de la vivienda de la avenida de los Reyes entre las 21:40 y las 21:45. Cerró la puerta de abajo porque la de arriba se había quedado abierta.

Los agentes comprobaron su coartada después de acceder a los registros telefónicos y realizar una exhaustiva inspección de su domicilio a la que Castañeda accedió voluntariamente. No tenía nada que esconder.

La Benemérita supo después de entrevistarse con el entorno de las víctimas, concretamente con el laboral, que parecer ser que Miguel Ángel había tenido un enfrentamiento con un ciudadano rumano después de sorprender a éste robando un tarro de colonia en el supermercado. Algunos compañeros de trabajo de Domínguez declararon que el caco lo había amenazado. "Pero se verificó que el día 27 este chico estaba en casa de los padres de su novia y que no salió de allí en toda la tarde ni en toda la noche", aclaró el capitán.

En el análisis del entorno delincuencial almonteño, los investigadores también se percataron de que en el centro de salud local los médicos habían atendido a las 22:30 a un ciudadano marroquí que presentaba un corte en el brazo, "lo que nos llamó la atención". Como el hombre se contradecía, intensificaron las pesquisas hasta que se pudo comprobar fehacientemente que éste se cortó a las 22:20 "porque se apoyó sobre una botella de vidrio en el parque de El Chaparral". Se taponó la herida con unos papeles que encontró en la zona.

La UCO también escudriñó al propietario de la vivienda vecina en la que residían en alquiler los ecuatorianos que escucharon la lucha del crimen. "Nos dijeron que podía estar relacionado con el narcotráfico y que quizá iban a por él y se equivocaron de casa", detalló el mando. Finalmente pudieron comprobar que "no se dedicaba a ello y que eran personas normales, que no tenían ni deudas". Desagradables habladurías.

Otro de los investigados fue el propietario del pub que está en los bajos del piso de Miguel Ángel "porque nos dijeron que Marianela no se llevaba bien con él". También quedó descartado. "Se miró todo lo que se podía mirar", incluso a unos indigentes que dormían cerca de la casa. Poco a poco se fue armando el rompecabezas.

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