La aduana sólo paraliza el 3,5% de las mercancías que llegan a Huelva

  • Los Técnicos de Hacienda denuncian que las aduanas son "auténticos coladeros" · El reconocimiento físico de los productos se realizó en el 9,6% de las partidas que llegaron a la provincia el año pasado

El servicio aduanero de Huelva registró a lo largo del año pasado la entrada de 1.444 partidas procedentes de terceros países y de ellas 50 (3,46 por ciento) se paralizaron por intento de fraude. Bien porque se declaraba una mercancía que no correspondía con la que se intentaba introducir en la provincia o bien porque el producto importado contenía materiales que no están admitidos en nuestro país. El control exhaustivo de la mercancía sólo se había previsto para el 1,66 por ciento de las partidas, lo que lleva a que se considere que las aduanas se conviertan en una invitación a la entrada de cualquier tipo de mercancía, más aún cuando no se dispone, como es el caso de Huelva, de un escáner que facilite mayor control y verificación de los productos que entran en la provincia.

De todas las partidas que tenían Huelva como destino sólo 24 (1,66 por ciento) estaban asignadas por la Dirección de Aduanas para un reconocimiento físico de las mercancías, aunque finalmente las sospechas del personal destinado en Huelva provocaron que se inspeccionasen 139 contenedores (9,36 por ciento), lo que supone multiplicar por seis el control establecido y prácticamente duplicar la exigencia europea que aconseja la revisión física del 5 por ciento de la mercancía que se importa.

Los controles provocaron la apertura de 89 diligencias. La mayor parte de ellas (56,17 por ciento y el 3,46 por ciento sobre el total) estuvo motivada por algún intento de fraude, mientras que el resto (39 contenedores) no implicaba estafa alguna, según los datos facilitados por los Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha). La mayor parte de esas actuaciones fraudulentas llega por intentar pasar una mercancía justificando documentalmente otra distinta (certificar la entrada de naranjas, por ejemplo, cuando realmente lo que llega es gasoil o intentar introducir productos que contienen algún componente no autorizado) o porque se 'trucan' los derechos arancelarios (impuesto indirecto establecido sobre las mercancías) para pagar una cantidad menor a la que correspondería pagar por el producto que se va a descargar.

En cuanto a su procedencia, son los países europeos los que originan la mayor parte del comercio exterior y al analizar los productos, se pone de relieve que el mayor peso se lo llevan las materias primas necesarias para la actividad del Polo Químico (sólo la entrada de productos minerales concentra el 89,60 por ciento de la importaciones controladas en la aduana).

La provincia de Huelva es una de las más seguras en este sentido, sobre todo si se tiene en cuenta que, como denunciaron en su día los técnicos de Hacienda, los filtros o protocolos de control y seguridad "no son suficientes en las aduanas españolas", convirtiéndose a veces en auténticos "coladeros" de mercancía de todo tipo de productos procedentes de terceros países e incumpliendo la normativa comunitaria. Pero en Huelva el control aduanero de las importaciones sobrepasa con creces tanto el exigido por la Dirección de Aduanas como el que se impone de la Unión Europea. Cada uno de los lotes de producto que entra por la Aduana se puede someter a tres tipos de controles que se asignan automáticamente por un sistema informático. El más básico es el denominado circuito verde o automático, que únicamente exige la comprobación de la existencia del Documento Unificado Aduanero (DUA). Le sigue el circuito naranja o documental (el más numeroso), consistente en la comprobación de los certificados u otros documentos que acompañen a la partida de productos. Así, si se trata de alimentos se comprobará que cuentan con la certificación sanitaria o con los controles de calidad que se exigen en nuestro país. Y, por último, el circuito rojo o reconocimiento, basado en la comprobación, mediante inspección visual, de la concordancia entre los certificados con el artículo, lo que precisa la apertura de los contenedores e incluso (si fuera necesario) pruebas de laboratorio en un puesto de inspección fronterizo. De los cerca de 1.500 contenedores que tenían el año pasado como destino la provincia, tan sólo 24 (el 1,66 por ciento) tenían asignado el reconocimiento físico de la mercancía, pero en el transcurso de las operaciones se variaron esos porcentajes ya que 115 contenedores (7,99 por ciento) levantaron sospechas entre el personal signado a la provincia. Así, mientras que el número de controles básicos se mantuvo, el de los documentales disminuyó para aumentar de forma considerable los reconocimientos físicos hasta más de un 9 por ciento, lo que supone que si la Dirección de Aduanas había previsto la apertura de dos contenedores al mes, finalmente se realizaron más de 11 cada mes.

Con el fin de solventar esta situación, desde Gestha se pide "la mayor celeridad posible" para poner en marcha la norma que permita que los técnicos financieros asuman responsabilidades y competencias en materia de prevención del fraude fiscal y atajar la importación ilegal, así como poder asumir un control aduanero más eficaz, que implique las mayores garantías de salud y seguridad para la población. Además, Gestha solicita al Instituto Nacional de Consumo y a las autoridades competentes en cada comunidad autónoma que lleven a cabo un aumento "significativo" en el número de inspecciones y controles de todos los productos que llegan a los hogares onubenses tras pasar por las aduanas, con el fin de garantizar la protección adecuada de la salud.

En Huelva no se dispone de un escáner que agilice la inspección en la aduana, como sí ocurre por ejemplo en Algeciras, Valencia y Vigo, según destaca José María Mollinedo, vicesecretario de Gestha. De ahí, que la mayor parte de las mercancías que llega hasta la provincia (64,68 por ciento) tuviera asignado el circuito naranja (revisión documental), mientras que para un 33, 66 por ciento de los productos que entraron por aduana se planteó el circuito verde (el más básico) y sólo para un 1,66 por ciento se contemplara el reconocimiento físico de los materiales que debían importarse. Un porcentaje mínimo ya que supone la paralización de la mercancía y el consiguiente retraso en la entrega . "Es escasísimo, pero resulta imposible controlar mayoritariamente la mercancía que llega a un destino", puntualiza Mollinedo, porque la inspección física implica que hay que abrir uno a uno los contenedores y, ante la ausencia de un escáner que lo evite, comprobar manualmente los productos que se incluyen en los mismos.

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