El aceite de la vida

  • El Santo Crisma y los óleos de la Enfermos y Catecúmenos fueron bendecidos ayer en la Misa Crismall promesas cumplidas En el transcurso de la consagración del Santo Crisma, más de 160 presbíteros y diáconos, de la Diócesis de Huelva, renovaron sus promesas sacerdotales

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"Jesucristo fue aquel que nos amó. Sólo amando se puede servir y apacentar el pueblo de Dios. Sólo amando, confiando y sirviendo, los sacerdotes debemos llevar a cabo el ministerio que Jesús nos ha encomendado. Servir desde el amor. Amoris officium". Con esta declaración de amor, José Vilaplana, obispo de Huelva, iniciaba la homilía de la Misa Crismal que se celebró en la mañana de ayer en la Santa Iglesia Catedral de la Merced.

Siguiendo un ceremonial protocolo, esta anual Misa Crismal ponía en marcha el nuevo curso de la iglesia católica. Un nuevo curso eclesiástico que partió de la sacristía de la Catedral, desde donde salieron desfilando, bajo los sones del viejo canto tradicional de la liturgia, 'Pueblo de Reyes, los más de 160 sacerdotes y diáconos que conforman la Diócesis de Huelva. Tras recorrer el templo y una vez alcanzado el altar mayor, el cortejo dejó al pie de la mesa consagrada tres grandes jarras de plata, que guardaban el Crisma y los óleos de los Catecúmenos y los Enfermos, aceites que estos 160 sacerdotes utilizarán en este nuevo curso, una vez fueron bendecidos por el Obispo de Huelva en el transcurso de esta especial eucaristía, donde también estos sacerdotes y diáconos, procedentes de los arciprestazgos de Huelva capital, el Condado, la Costa, el Andévalo, la Cuenca Minera y la Sierra, renovaron su promesa sacerdotal.

Tras renovar públicamente sus promesas, José Vilaplana, que presidió esta celebración con el obispo emérito de la Diócesis de Huelva, Ignacio Noguer Carmona, y el obispo auxiliar de la Archidiócesis de Valencia, Enrique Benavent, felicitó "efusivamente" a los sacerdotes diocesanos Juan Mairena Valdayo, Manuel Mateos Domínguez y Antonio Martín Carrasco y a los padres Crescense Manso y Juan Radice, que cumplen 50 años de ministerio sacerdotal al servicio de la Iglesia. Además, tuvo un recuerdo emocionado para los tres sacerdotes fallecidos desde la pasada Misa Crismal, Ildefonso Calero, Domingo Velardo y Antonio Barba.

Llegados al ecuador de esta Misa Crismal, el obispo haciendo partícipes a los presbíteros y diáconos, consagró con su aliento el Santo Crisma, una mezcla de aceite y sustancias aromáticas, con el que son ungidos los bautizados y confirmados, las manos de los nuevos sacerdotes y la cabeza de quienes son ordenados con el ministerio episcopal, además de los altares y templos nuevos. Bendijo, también, el Óleo de los Enfermos que vivifica el alma y el cuerpo de los que están pasando por el trance de la enfermedad, y el Óleo de los Catecúmenos que fortalece el compromiso de vida cristiana de los bautizados en su lucha contra el mal.

Finalizada la misa de consagración del Santo Crisma y de los sagrados óleos, los sacerdotes y los diáconos partieron a sus correspondientes parroquias llevando parte de estos aceites, para presentarlos a sus respectivas comunidades en la Misa Vespertina de mañana, Jueves Santos.

Día en que también se celebrará la misa en la que se conmemora la Ultima Cena del Señor, el triple misterio de la Institución de la Eucaristía, el Orden sacerdotal y el Mandamiento de la Caridad fraterna. Asimismo, el Viernes Santo, la Iglesia manifestará su profunda conmoción por la Pasión y Muerte de Jesucristo, en una solemne celebración de la Pasión del Señor. La liturgia del triduo sacro o de Pascua finalizará el Sábado Santo, con la solemne Vigilia de Pascua. El obispo de Huelva celebrará estas tres celebraciones en la Santa Iglesia Catedral de la Merced, a las 18 horas, Jueves y Viernes Santos, y a las 23.30 horas, la vigilia del sábado.

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