La Virgen de los Dolores, en su barrio

  • Numerosas personas acompañaron a la titular de la Sagrada Lanzada a lo largo de su salida procesional

Iluminado por los últimos rayos de sol, en una auténtica tarde primaveral, el paso de palio de la Virgen de los Dolores inició su recorrido procesional desde la casa hermandad de la Sagrada Lanzada. A las ocho menos veinticinco, la titular de la cofradía salió del templo, y avanzó al son de la marcha Rosario de Monte-Sion, interpretada por la Banda Municipal de Aznalcollar, por una calle Don Bosco abarrotada de gente.

Es el segundo año que la Virgen de los Dolores sale de la casa hermandad. En la parroquia de Los Dolores se tienen que realizar obras de mejora y es fundamental para la cofradía que se eliminen las barreras arquitectónicas de los accesos. El hermano mayor, José Cano, confía que el próximo año puedan realizar la salida desde la iglesia.

Numerosas personas se congregaron ayer en las inmediaciones de la casa hermandad para ver uno de los momentos más destacados de la salida procesional, el encuentro de la Virgen de los Dolores con su barrio, que la acompañó a los largo de todo el recorrido. En las ventanas y balcones, familias enteras presenciando la procesión.

Enfrente de la casa hermandad se encontraban Dolores Rodríguez y Carmen Martín, que desde hace cuarenta y un años, los que llevan viviendo en Huelva -son de la aldea de las Delgadas, cuya Patrona es la Virgen de los Dolores- no faltan nunca a la cita. "Tira mucho venir a verla, le tenemos mucha devoción", apuntó Rodríguez, que comentó que tiene una hija "trasplantada desde hace dos años y desde entonces estoy alumbrando a la Virgen de los Dolores de día y de noche". Martín llevaba puesto el hábito de la Virgen de los Dolores.

En la comitiva, el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, que destacó que la procesión de la titular de la Hermandad de la Sagrada Lanzada el Viernes de Dolores "es uno de los acontecimientos más esperados por los cofrades y el pueblo onubense".

Conformaba el exorno floral del paso sobre el que iba la imagen -obra de Manuel Domínguez Rodríguez-, claveles blancos en los bouquets, gladiolos en las esquinas, y rosas blancas en el frontal. La primera petalada cayó desde la misma casa hermandad. A mitad de la calle le seguiría la segunda. Fue una sucesión de lluvias de pétalos, así como de ofrendas florales a lo largo del itinerario. Entre las ofrendas florales no faltó la de la Hermandad de Santa Bárbara de Huelva. En la confluencia de avenida Cristóbal Colón con la calle Manuel López, aguardaba con el Simpecado la junta de gobierno de la hermandad, con su presidente, José Ignacio Carnero, al frente.

En la plaza de los Dolores, la titular de la Sagrada Lanzada fue recibida por el Simpecado de Emigrantes y el coro Emigrantes Ali Carrión, que le realizó una ofrenda floral y le dedicó unas sevillanas, y por la asociación de vecinos, que también le entregó un ramo de flores, delante del azulejo de Los Dolores, decorado con flores y con una pequeña imagen de la Virgen, que había vestido para la ocasión un niño del barrio.

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