La Virgen del Carmen y el Niño de la bola salen en procesión en la Costa

  • La familia de Bella se lleva la vara de los hermanos mayores en Cartaya

Los municipios de la Costa Occidental cerraron ayer la Semana Santa con dos actos típicos del Domingo de Resurrección: la salida procesional de gloria de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Cartaya y la peculiar Fiesta del Huerto de La Redondela.

En Cartaya, la Virgen del Carmen anunció la resurrección de su hijo con su alegre y colorida procesión de gloria por las principales calles de la localidad. Tras salir de la parroquia del Apóstol San Pedro a las siete de la mañana, la Madre de los Marineros se paseó ante los cientos de fieles que, un año más, no quisieron faltar a esta tradicional cita del Domingo de Resurrección.

Como es habitual, el alegre repiqueteo de las campanas, pero sobre todo el intenso olor a romero, marcaron el procesionar de la Virgen del Carmen sobre la alfombra de romero, que los responsables de la hermandad se encargan la noche anterior de extender sobre las adoquinadas calles que conforman su recorrido.

Antes de entrar en el templo, se procedió a la puja de la Vara de los Hermanos Mayores en un acto dirigido por Pepe Salas. Se hizo con ella, por 3.500 euros, la familia de Bella, la de la Ribera.

Entre los aspectos más destacados de su recorrido está el paso de la Virgen por la calle Otero con el castillo de los Zúñiga al fondo y bajo la tenue luz anunciadora de la llegada del alba. Destaca la gran belleza de la imagen de la Virgen, así como la del niño Jesús que porta en sus brazos y que procede de una antigua talla destruida durante la Guerra Civil. También llama la atención su corona dieciochesca, que es de la antigua imagen.

Por su parte, la entidad local menor de La Redondela quintuplicó ayer su población durante unas horas y más de 5.000 personas, como viene siendo habitual edición tras edición, presenciaron la procesión del Niño de la bola. La procesión cuenta con varias curiosidades, aunque la más destacada es que el cortejo está formado por dos pasos que se pierden uno del otro durante el recorrido, para encontrarse en la zona conocida como El Lejío, en la confluencia de las calles Real y Santa María.

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