Los Reyes Magos ya están aquí

  • Se establecen tres reyes magos para referirse a las etapas de la vida, juventud, madurez y ancianidad

  • La adoración al Niño Jesús se pudo producir de los trece días a los dos años

Adoración de los Reyes Magos y relicario en la catedral alemana de Colonia. Adoración de los Reyes Magos y relicario en la catedral alemana de Colonia.

Adoración de los Reyes Magos y relicario en la catedral alemana de Colonia.

Son los primeros peregrinos cristianos, los primeros que se echaron a los caminos para encaminarse hacia el portal de Belén para postrarse y adorar al Niño Dios. A pesar de eso, no gozan de mucho protagonismo en los Evangelios, sólo el capítulo 2 del de San Mateo relata los hechos de estos personajes. Sólo un capitulo, en el cual, nada se nos dice de cuántos eran, de quiénes eran, de cómo se llamaban o de cuándo sucedió dicho episodio. No obstante, teólogos e historiadores y por supuesto, los muchas veces criticados, Evangelios apócrifos, han ido a lo lago de la historia, ofreciendo una información, que ha ido forjando lo que ya se ha afianzado en nuestra cultura.

En el Evangelio de San Mateo, se describen a estos personajes como magos, una denominación que en los primeros años del cristianismo, tenía una connotación muy peyorativa. Ya en el capítulo 18 del Deuteronomio se prohibían los magos (Dt 18,10) incluso en los Hechos de los Apóstoles, a Simón el mago, también le llaman la atención por su condición de mago (Hch 8, 9-24). La Iglesia para descargar de sentido negativo a esos "magos" empezó a llamarlos Reyes a raíz de la lectura e interpretación del Salmo 71; "Los Reyes de Tarsis y las Islas traerán tributos, los Reyes de Saba pagarán impuestos; todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones" (Sal 71, 10-11), siendo a finales del siglo II o principio del III cuando Tertuliano inviste a esos magos de reyes.

En el Evangelio de San Mateo, tampoco se precisa el número de magos. Se estableció que fueran tres debido a que tres fueron los dones o regalos que ofrecieron al Niño Dios; Oro, incienso y mirra. El hecho de establecer que fueron tres los Magos que llegaron al Portal ha sido interpretado como que significaban las edades del hombre, juventud, madurez y ancianidad, o se han visto las razas conocidas en ese momento; europea asiática y africana. En este caso, ya en el siglo XVI, se estableció que uno de esos personajes fuera de piel negra. Con el descubrimiento de América hubo voces que apuntaron a que hubiese un rey que representara a esta nueva raza, pero se mantuvo el número tres por el significado teológico que tiene este número, además de lo anteriormente indicado.

Pero lo que todo el mundo sabe, a pesar del silencio del Evangelio de San Mateo, son los nombres de Sus Majestades. Las primeras referencias de los nombres de los Magos las encontramos en los apócrifos; el protoevangelio de Santiago, el Evangelio árabe de la Infancia, el Pseudo Mateo, aunque para llamarlos con los nombres, con los que en la actualidad los conocemos, debemos esperar al siglo VI donde en el mosaico bizantino de San Apolinar de Ravena, aparecen ya los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Para definir el lugar de procedencia de los Magos de Oriente, el evangelista sólo apunta que los magos "venían del oriente". Documentos antiguos apuntan que los Reyes Magos, se unieron para hacer el camino en común comitiva, cuando vieron la estrella brillar sobre el Monte Vaus, Monte de la Victoria, situado en la actualidad en Azerbaiyán. Evidentemente, nada de esto podemos encontrar en el Evangelio, y en este, como en tantos casos, para definir la apasionante Historia de los Reyes Magos, debemos recurrir a los escritos del carmelita alemán del siglo XIV Juan de Hildesheim, quien intentó poner en orden la cantidad de textos y tradiciones que existían entorno a los Reyes Magos. De cuando se produjo el momento de la llegada de los Reyes a Belén, nada se nos dice, aunque hay opiniones de los estudiosos que van desde los trece días a los dos años. Lo cierto y verdad es que los Reyes Magos se postraron ante el Niño Jesús, en aquel humilde portal donde la estrella hodigitria, la estrella guiadora, finalizaba su cometido desapareciendo. Del significado de los dones ofrecido el oro hace alusión a la realeza de Cristo, el incienso subraya su divinidad mientras que la mirra indicaba su muerte redentora.

Tras ser avisados en sueño, los Reyes Magos ignoraron la petición de Herodes y volvieron a sus lugares de origen por otros caminos. La tradición cuenta que los Reyes Magos llegaron, ya en su regreso, a la India, al encuentro con el apóstol Santo Tomás. Cuentan que ya centenarios, un día de Navidad, volvieron a divisar la estrella en el cielo, lo cual anunciaba las muertes de estos regios magos.

Hasta 1164, las reliquias de los Reyes Magos se custodiaban el la iglesia de San Eustrogio de Milán. En ese año, la ciudad italiana fue asediada y las reliquias fueron trasladadas por indicaciones de Federico Barbarroja a la ciudad alemana de Colonia, donde en la actualidad se veneran en su catedral.

El 6 de enero es de las fiestas más esperadas del año. Es la segunda solemnidad del año y la Iglesia celebra la Epifanía del Señor, pero yéndonos a un terreno más prosaico, es el día de los regalos, el día de la ilusión infantil. Los Reyes Magos no comenzaron a traer regalos hasta mediados del siglo XIX. Las grandes cabalgatas de la tarde del 5 de enero tuvieron su origen en la localidad de Alcoy en 1887. La de Huelva, es una de las más antigua de España, rondando el siglo, que deberíamos potenciar y proteger.

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