La Responsabilidad Corporativa empieza en la cultura de la organización

  • La Responsabilidad Corporativa es una cuestión de cultura organizacional, un sesgo de la personalidad de la empresa o institución y es parte de su personalidad propia

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La Responsabilidad Corporativa empieza en la cultura de la organización

La Responsabilidad Social Corporativa es un estilo de gestión, una herramienta transversal de la estrategia de las organizaciones, un elemento que da coherencia a la personalidad propia de cada empresa e institución. La RSC es por tanto una cuestión de cultura corporativa, y son los líderes de la organización los primeros que deben defender, ejemplarizar y dar sentido a esa cultura.

Quizás sea oportuno empezar por definir qué es la cultura de una organización. Y en vez de contarlo, aún mejor será que lo experimentemos remontándonos en nuestras memorias al primer día que entramos a trabajar en una empresa.

El mejor primer paso es tener una cultura organizacional clara y cohesionada

La cultura organizacional oficial y la oficiosa

Si esa empresa tenía las cosas más o menos claras, seguramente nos facilitaron las claves de su cultura propia, la oficial. Puede que nos dieran un manual de acogida, con material impreso o digital para leer y conocer la actividad general, quizás la estructura, y sobre todo la misión, la visión y los valores de la marca para la que empezábamos a trabajar. Eso como mínimo. Puede que incluso acompañara al manual un pequeño kit de bienvenida con recursos corporativos tipo pen-drive, carpetas, bolígrafos o alguna prenda marcada con el logo. Es el primer encuentro que solemos tener con la nueva cultura. Insisto, si la empresa tiene las cosas más o menos claras, porque si no, nos merendamos al llegar la cultura que exista en los pasillos.

Sigamos esta peculiar inmersión cultural. A medida que pasan los días en nuestro nuevo trabajo, nos vamos contagiando de forma casi inconsciente de otros muchos elementos que también forman parte de la cultura de nuestra nueva empresa: la forma de vestir, la forma de relacionarse entre compañeros, la forma de tratar a los clientes, el respeto más o menos holgado a las jerarquías, la forma de atender el teléfono, la forma de participar en las reuniones o en las actividades corporativas… Todo eso y mucho más es cultura organizacional, y a todo eso nos vamos adaptando poco a poco para cubrir una necesidad básica, la de pertenencia, que es eso de querer sentirnos parte del grupo.

Además, se da un hecho inevitable, y es que la cultura organizacional existirá sí o sí, ya sea oficial, impulsada y más o menos cuidada por la organización en cuestión, u oficiosa, creada por los trabajadores de forma espontánea.

Porque la cultura grupal es algo que surge de forma natural cuando existe un grupo de personas. Es el conjunto de símbolos, normas, creencias, costumbres y valores que caracteriza a ese grupo y que las personas que forman parte de él necesitan para relacionarse. Y sí: modificamos nuestras conductas en función del grupo en el que estamos, sobre todo si nuestro objetivo es ser aceptados. Eso es así.

Lo bueno de todo esto en cuanto a la gestión responsable es que cuando la organización define de forma clara su Misión, su Visión y los Valores adecuados a su actividad y objetivos, y toma estas guías como columna vertebral de una cultura corporativa clara y bien comunicada, las culturas oficiosas pierden peso y el global de la organización empieza a conducirse de forma mucho más efectiva.

El primer paso de la Responsabilidad Social Corporativa

La RSC empieza por ahí. El mejor primer paso es tener una cultura organizacional clara y cohesionada, que es donde la empresa encuentra la forma más directa y eficaz de comunicarse con su principal público de interés: su gente. Y cuando una empresa cuida la comunicación con sus empleados, trabaja y comparte con ellos una cultura corporativa clara y alineada en valores, y hace una gestión de personas responshábil, atrae y retiene el talento, aumenta la motivación de su gente, y genera equipos de profesionales interdependientes.

En todo este entramado, el estilo de dirección o de liderazgo adquiere una importancia capital, porque es uno de los generadores de esa cultura organizacional capaz de impulsar organizaciones responsables, sólidas y rentables. Pero al más puro estilo de Michael Ende, autor de ese inolvidable libro La Historia Interminable, "eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión".

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