Populares más que ciudadanos en la calle

  • El despliegue del PP, con ministra, candidato regional y nueva alcaldable, fagocita la tímida presencia naranja

  • Ni rastro del resto la mañana del pregón de Cuaresma

La sesión parlamentaria del jueves pasado, en el Congreso de los Diputados, dio para mucho en el debate abierto sobre la prisión permanente revisable. Y no salieron indemnes los familiares de las víctimas, instigadores de la acción social contra la derogación de la ley que la mantiene en el Código Penal desde marzo de 2015. Hubo acusaciones de manipulación política, de responder a intereses partidistas, al mismo tiempo que también se tachó de oportunismo, tras los sucesos de Almería, a quienes ahora defienden desde la bancada esta ley.

Mucho se han cuidado los familiares de las víctimas de insistir en proclamar su independencia, aunque ayer no pudieron evitar que en puesto preferente siguieran el acto de la Plaza de las Monjas la plana mayor andaluza y local del Partido Popular, que instauró esta pena máxima hace tres años. Sólo Ciudadanos, al menos en primera fila, y apenas con el diputado regional por Huelva, Julio Díaz, hizo de contrapunto en el acto.

"En esto no se trata de un tema de ideologías sino de seguridad para todos los ciudadanos", dejó claro la ministra de Huelva, la de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que comandó la expedición destacada bajo el templete que centraba todas las miradas.

Dio la casualidad de que justo 24 horas antes, quienes ocupaban la plaza y el templete eran los pensionistas de Huelva, clamando contra los recortes del Ministerio de la sanjuanera y del Gobierno, contra la inacción de la clase política por extensión. "Las pensiones deberían ser, de verdad, una política de Estado y estar al margen de las luchas políticas", esgrimían el sábado los mayores pensionados. Como también reclaman de los diputados los familiares de víctimas, solo que aquí con dramas personales agravados por el dolor de la pérdida en situaciones que quedan muy lejos de la razón humana.

Los manifestantes de ayer pedían justicia por encima de cualquier otra cosa, representada aquí por la lucha contra la derogación de la prisión permanente revisable, que, cierto es, fue presentada y aprobada por el Partido Popular. Ahora lo recuerda con orgullo para marcar distancias con Ciudadanos, que parece ha reconsiderado su rechazo inicial y trata de impulsarse un poco más al calor de las masas con el puesto preferente que le dan las encuestas, ya que las elecciones se ven más cerca, con adelanto de autonómicas o sin él, con las municipales.

Quizá por eso no perdió la ocasión Juanma Moreno para llevárselo a su terreno y meter en el charco a Susana Díaz, para pedirle que se moje en un tema que los socialistas de Madrid rechazan abiertamente. "Debe influir en su partido para que, entre todos, evitemos que se derogue una ley como ésta, que reclama el conjunto de la mayoría social de España".

Más tablas le faltan a la alcaldable en la capital, Pilar Marín. Normal, después de llevar sólo tres días a la luz de los focos. Se quedó en un segundo y discreto plano ayer, en una buena ocasión para empezar su promoción en la ciudad que aspira a dirigir. Aunque al menos estuvo un paso por delante de Julio Díaz, convertido ayer en defensor de la vía naranja en esta causa, presentada más como alternativa de la esperanza ciudadana que como complemento a una iniciativa en su deseado ocaso popular.

De la izquierda política, nada se supo allí. Ni siquiera entre el público, donde sí se vieron ediles e integrantes varios del organigrama popular, y al exjefe de todos, Pedro Rodríguez. Pero a la misma hora había pregón de Semana Santa: por eso algunos socialistas cambiaron la indumentaria reivindicativa del sábado por el chaqué.

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