Politización y lucha por el poder en el movimiento vecinal de Huelva

  • El salto de Isabel Delgado a la política, en la lista de Parralo, a los cinco meses de ser reelegida presidenta de Tartessos, abrió una fisura en el colectivo · Las elecciones anticipadas en la federación terminaron de fracturarlo

Fue la crónica de una rotura anunciada. El movimiento vecinal no remontó la crisis surgida tras anunciar Isabel Delgado, cinco meses después de su reelección como presidenta de los vecinos, que abandonaba la federación Tartessos para concurrir a las elecciones municipales en la lista de la candidata socialista, Manuela Parralo. La politización terminó por minar los pilares del colectivo y el movimiento vecinal quedó totalmente fracturado.

Muchas asociaciones acusaron a Delgado de haber utilizado al movimiento vecinal y le censuraron que se hubiera vuelto a presentar a la presidencia de Tartessos. Durante sus últimos meses en la presidencia, la Federación se mostró especialmente reivindicativa con el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Huelva e incluso se negó a asistir a las inauguraciones de las grandes obras realizadas por el Consistorio.

Asimismo, sólo veintitrés días antes de anunciar que iba en la candidatura de Parralo, Delgado, en su papel de presidenta vecinal, convocó a los candidatos de los distintos grupos políticos para mostrarle el documento marco de la Carta Ciudadana, un acto donde Manuel Alonso Jiménez, que acudió en representación de la candidatura socialista, no dudó en subrayar que en el documento "hay muchas coincidencias con el programa del PSOE".

La fisura abierta tras el salto de Delgado a la política -se hizo oficial el 11 de abril-, se agravó con la dimisión, el 25 de mayo, de cinco miembros de la junta directiva de Tartessos: Francisco Ruiz, Rafael Minayo, Manuel Toscano, Miguela León y Miguel Muñoz. El objetivo era forzar la celebración de elecciones anticipadas para quitar de la presidencia a Miguel Chaves. Éste había ocupado el cargo de presidente al marcharse Delgado. Los dimisionarios argumentaron como motivo principal "el cambio radical en la forma de trabajar de la Federación".

El 19 de junio se celebró una asamblea en la que se constituyó una junta gestora. En el transcurso de la asamblea representantes vecinales pidieron una auditoría de las cuentas de la Federación, una auditoria que aún no se ha llevado a cabo. Chaves había comentado que había subvenciones que no se habían justificado "correctamente", lo que despertó el recelo en las asociaciones federadas, que querían saber cómo se habían gestionado el dinero público. La auditoría aún no se ha realizado porque, según la actual junta directiva, no hay presupuesto para ello.

Se presentaron dos candidaturas a la directiva de Tartessos, una encabezada por el presidente de la asociación 'Santa Ana' de El Matadero, José Luis Rebollo, y la segunda, por el presidente de La Ribera, Francisco Ruiz, uno de los dimisionarios, una candidatura conformada por otras tres personas que dimitieron en la anterior junta: Rafael Minayo, Miguela León y Miguel Ángel Muñoz. El resultado de las elecciones, celebradas el 24 de julio, estuvo muy reñido. Ruiz se alzó con la victoria con sólo una diferencia de dos votos. Los dimisionarios se hicieron con la presidencia de la federación.

Tras las elecciones, el movimiento vecinal acabó de fracturarse. Celia Garde, la interventora de la candidatura de Rebollo las impugnó al considerar que tres de los cuarenta votos emitidos debería ser declarados nulos. En concreto el de la asociación de vecinos Las Palmeras por el "incumplimiento" del acuerdo adoptado por el Comité Electoral, ya que aún estando su presidente, Juan de los Santos, votó un miembro de la junta directiva sin mostrar la correspondiente autorización; el de la asociación de vecinos 'La Condesa-La Alquería' "por no estar al corriente de la cuota de pago", y el de Mujeres Vecinales porque "durante el proceso de constitución de la junta gestora y el nombramiento del comité electoral debió paralizarse su proceso de renovación". Asimismo, solicitó que se presentara la última acta de revisión de Jóvenes Vecinos.

No consiguió la interventora de Rebollo el acta electoral y los documentos solicitados sobre Mujeres Vecinales, Jóvenes Vecinos y La Alquería, por lo que desistió de acudir a la vía judicial y optó por apoyar el proyecto de una nueva federación, promovido por el presidente de la asociación 'Santa Ana'.

Ante la intención de una docena de asociaciones de adherirse a esa nueva federación, Tartessos respondió adelantando al 27 de octubre su asamblea general con la finalidad de buscar apoyo político e institucional. Invitó a todas las fuerzas políticas con representación en el Consistorio pero sólo acudió el PSOE. La asamblea general no debería celebrarse hasta julio de 2008, ya que el motivo de la misma era la aprobación del informe de gestión y la nueva junta directiva sólo llevaba tres meses.

Ante la crisis en el movimiento vecinal, el Ayuntamiento decidió cambiar el modelo de asignación de ayudas y negociarlas directamente con cada asociación, una decisión que no fue bien acogida por Tartessos. Miembros de la junta directiva se presentaron en el Pleno municipal de noviembre con un esparadrapo en la boca y portando una pancarta en la que se podía leer: 'Alcalde, déjate de politización y reconoce a la junta directiva de la federación'.

El movimiento vecinal se fue disgregando, las asociaciones empezaron a darse de baja en la federación, una desbandada que Tartessos quiere contrarrestar con la reactivación de la antigua federación provincial Onuba, de esta manera abre nuevas vías de subvenciones.

Mientras tanto, en plena crisis vecinal, salió a la luz un informe de fiscalización de la Intervención del Patronato de Desarrollo Local que registró facturas "indebidamente justificadas" por valor de 8.000 euros en una facturación de 2004 relativa al 'Rincón de las Colecciones, un proyecto de la asociación Polígono San Sebastián, presidida entonces por Isabel Delgado.

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