Y la ruptura se hizo más evidente

  • El Pleno municipal escenifica el desgarro interno en el grupo municipal de Ciudadanos. Los votos de los tres concejales de la agrupación naranja a las iniciativas difieren

Había expectación y no era por los puntos que se iban a debatir. En el Pleno municipal de ayer, las miradas (de la prensa y también del resto de miembros de la Corporación) se dirigían a un mismo lugar: la bancada de Ciudadanos. Cuarenta y ocho horas antes había llegado un comunicado (en ese momento aún no lo habían recibido oficialmente los interesados) para que se restituyese a la concejal María Martín como portavoz. Como es habitual, los medios estaban convocados a las 8:30 de la mañana. Es costumbre que a esa hora intervengan los portavoces de cada uno de los partidos con representación municipal y que lo hagan en orden inversa a la de los votos que les respaldan. Enrique Figueroa, aún portavoz del grupo de C's, llegaba el primero. Se asomaba por el salón de plenos, saludaba y salía hacia las interioridades de la sede de la Plaza de la Constitución. Eran poco más de las 8:20 de la mañana. El resto de los componentes se hizo esperar. A las 8:45 entraba en el salón de plenos el presidente del grupo municipal y concejal Ruperto Gallardo. Era el turno para que Ciudadanos compareciese ante los medios; previamente habían debatido sobre la posibilidad de que ayer apareciese un nuevo portavoz para la agrupación naranja. No fue así. De momento, la apariencia era de normalidad. Las declaraciones previas al Pleno se fueron sucediendo y (algo no habitual) la de C's fue la última.

Era lógico esperar que C's hiciera referencia al cambio de portavocía. Y lo hizo. Ruperto Gallardo, que hasta ahora atiende a los medios a pesar de no ser portavoz fue claro: "El partido no nos puede obligar a hacer el cambio de portavoz. Otra cosa es que pierda la confianza en nosotros y entonces nos obligue". No quiso entrar en más detalle, ni abrir camino a lo que puede ser el futuro. Aunque no dejó dudas sobre el peso que tienen (tanto él como Figueroa) en la decisión que se debe adoptar tarde o temprano: "El cambio de portavoz no se puede hacer sin contar con la firma de Enrique y la mía".

Las bancadas de los diferentes partidos se iban completando. Los saludos de rigor llegaban y en aparente normalidad se esperaba el inicio del Pleno. A las 9:00 ya estaban todos, salvo María Martín, que sin proponérselo ayer fue protagonista de la sesión. Entraba por la puerta de acceso al salón de plenos y, como si nada hubiera ocurrido días atrás, se paraba en la bancada del PP, la primera que se encuentra una vez que se atraviesa la puerta de acceso al salón de las sesiones plenarias. Allí permaneció unos minutos. Buscó el saludo cómplice de otros ediles, de colectivos que quisieron estar en la sesión de ayer. Lo encontró. Aunque no acudió a los que teóricamente son suyos.

Martín se dirige a su asiento y en el camino no cruza ni mirada ni palabra alguna (no lo hizo en las ocho horas que duró el Pleno) con los otros dos concejales que aún representan las mismas siglas de la agrupación naranja (la tercera fuerza más votada en las municipales de 2015 en la capital).

Las miradas de los ediles de los diferentes grupos se cruzan e incluso alguno se atreve a realizar algún comentario (en confianza) sobre el futuro del partido que preside Albert Rivera. Sus tres concejales en Huelva parecen pertenecer a dos grupos diferentes. Uno, unipersonal, de la mano de María Martín, la concejal a la que la Ejecutiva nacional de su partido ha pedido que se le restituya como portavoz; el otro, el compuesto por los otros dos concejales, Ruperto Gallardo y el aún portavoz de la agrupación naranja, Enrique Figueroa. Entre ambos, no hay palabras, tampoco miradas y ni siquiera votos en sintonía.

Dos horas después del inicio de la sesión plenaria se llevaba a cabo el debate de una moción que por iniciativa de IU pedía una solución para los vecinos de Santa Lucía, acogidos al programa Casa por Casa. A ella se unía otra, de la Mesa de la Ría, que matizaba la primera. Ciudadanos, a través de quien defendía la iniciativa (Ruperto Gallardo) se posicionaba en contra de la MRH y a favor de la de IU. Llegó el momento de la votación.

En primer lugar, la que defendía MRH. El resultado sorprende: hay empate. Los votos a favor llegan desde el grupo mixto, IU, PP (con la ausencia del concejal popular Felipe Arias) y la edil de C's, María Martín, que se opone al voto del resto del grupo. Los votos en contra, los del equipo de gobierno socialista y los de los otros dos concejales de C's. El empate se repite en la segunda votación (sigue ausente Arias) y la moción se rechaza gracias al voto de calidad del presidente ).

Las miradas se entrecruzan en el salón de plenos y ponen de manifiesto la ruptura absoluta que hay dentro del partido. Previamente, Martín quiso intervenir, pero ya lo había hecho Gallardo desde el principio y el alcalde le recordó a ella que sólo después de una votación puede haber intervenciones en las que se quiera poner de manifiesto alguna argumentación que difiera de la postura del grupo al que se representa.

Ese fue sólo el comienzo de una sesión en la que María Martín tan sólo cruzaba palabras con su compañero de silla, Rafael Gavilán (de Mesa de la Ría); al otro lado, no hay comunicación. Y eso permite que las imágenes y las instantáneas de la sesión dejen la impresión de que Martín es más cercana al grupo mixto que al suyo propio.

Martín se lleva prácticamente toda la sesión intercambiando misivas a través de su móvil compartiendo opiniones con Gavilán. Una y otra vez. Entretanto, Figueroa se mostraba serio, infranqueable y parco en sus gestos. Gallardo intentaba mostrar la naturalidad a la que acostumbra, pero ayer no era un día normal, aunque los tres ediles de C's quisieran aparentarlo. La ruptura es evidente y se repitió una y otra vez en la votaciones. No hubo reparos en levantarse para dejar a un bando o al otro solo y votar lo que parecía menos lógico. Pero ayer la lógica no parecía tener cabida porque una vez que se lleva a cabo y se hace pública una instancia desde órganos superiores y tras varios días no se ejecuta, las cábalas, enredos y conjeturas cogen fuerza. Y cuanto más tiempo pase más dura será la ruptura porque la posibilidad e unión no se da por hecha por ninguna de las dos partes.

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