"Perico nos protegía en el baloncesto"

  • Estuvo once años en el colegio de los Maristas, tantos como consejero de Obras Públicas

Jaime Montaner es hijo de padre marinero, emigrantes de la costa de Levante de un pueblo del Alicante, Calpe, alguna de su familia se queda en Málaga, otra en el Puerto de Santa María y otros en Huelva. Su padre llega por vez primera a nuestra ciudad en 1926 pero no se asienta en ella hasta 1927. Un joven con unos 20 años que se hizo valer como buen patrón de pesca, no de cabotaje con papeles, era un patrón que decía dónde estaban los caladeros y a dónde había que ir. Tuvo cierta fortuna para convertirse en pequeño armador, nunca tuvo más de un barco, de un barquito de madera, pero al final con la crisis de los setenta se vino a bajo y terminó la vida laboral con la casa y los barcos embargados por los grandes armadores. Los hijos habían estudiado, eran ya autónomos. Jaime Montaner se siente orgulloso, "porque me considero un hijo de un marinero de Huelva que llegó a ser pequeño armador, que se arruinó y que su única obsesión era que sus hijos no fuéramos marineros, que fuéramos universitarios, aunque no estaba universalizada la educación universitaria, sí pudimos estudiar, mi hermano en Madrid, mi hermana en Valencia y yo en Sevilla. Los tres fuimos universitarios y no nos hemos embarcado, yo tengo aun unos genes todavía marineros con esa asignatura pendiente, navego con algunos amigos una o dos veces al año".

Estuvo once años en el colegio de los Maristas, tantos como consejero de Obras Públicas. Mantiene buena relación con los antiguos alumnos de los Maristas, con Pepe Quiles, con los Azcárate... Ahora tiene otro colectivo de amigos de la promoción de arquitectos en la que terminaron veintiséis y se reúnen todos los años.

"He paquetizado en mi vida varios sentimientos que si Huelva, por una parte, los temas de arquitectura del urbanismo y la ciudad, otro paquete de la juventud, de los Maristas, el equipo de baloncesto o compañeros de la Universidad, y la política".

Era jugador del equipo de baloncesto Gil Martín, con Juan Antonio Tirado monta como respuesta a que le querían ideologizar a algunos el equipo de Celulosa de baloncesto que estuvo unos dos años, y ponen en marcha también el equipo de Baloncesto del Recreativo de Huelva, que estuvo un año. "Perico Rodri jugaba conmigo a baloncesto, soy amigo de toda la vida, a mi me protegía mucho Perico y Antonio Delgado, fallecido hace cuatro años. En el equipo de baloncesto yo era de los más jóvenes con Manolo Carvajal, un equipo de gente madura que tenía o dos o cinco años más que nosotros, por eso Perico y Antonio nos protegían mucho a los más jóvenes, yo era muy amigo de ambos y hoy tengo muy buena relación afectiva con Pedro Rodríguez González". Luego en Sevilla estuvo en el Náutico y hoy mantiene el deporte como una actividad permanente.

En Huelva fue fundador y patrocinador de la etapa primera de la librería Saltés y del Cineforum. Es cuando hacen exhibición de cine en la clandestinidad con José Luis Ruiz y se monta un festival de cine en Portimao desde Huelva donde están Fernando Ruiz Vergara, José Luis Ruiz, Miguel Alcovenda, entre otros, que no podían ver cine en Huelva ni organizar festivales y lo hacían en el Algarve. "Era para ver cine, nosotros no íbamos a Perpiñán para ver cine erótico, sino organizábamos encuentros de cine en Huelva que dio pie al Festival de Cine Iberoamericano de Huelva bajo la dirección de José Luis Ruiz". Esa etapa de la cultura del cine la continuó en la Fundación Andalucía Olímpica, con el primer Festival de Cine y Deportes que se hizo en Sevilla.

En la Librería Saltés se montaban charlas con mucho interés social y de política de izquierda. Allí estaban como empleados de la sociedad Mariano Lamuedra y María José Zafra que también participaban del grupo que fundan una cooperativa en el que vivían dieciséis parejas, en 1978. "Le llamaba la casa roja, donde empieza la avenida de Andalucía. Viviendas duplex, donde vivían Tomás Curbelo, Manolo Pérez, Fernando Herrera, Ladislao Lara, José Ramón Moreno, Toni Rifar...".

Arranca así su trayectoria que de la mano del Partido Socialista le lleva a Sevilla de consejero. Hoy una de las cosas que más le ha ilusionado a Jaime Montaner en su aportación a Huelva fue el convertirse en el primer presidente de la Universidad de Huelva. Trabajó con los rectores Ruiz Berraquero y Pérez de Verger. Se preocupó de que la Universidad tuviera la fachada hacia la avenida de Andalucía, no podía ser hacia las Fuerzas Armadas y, además, con edificios singulares creando hoy una magnífica entrada a la ciudad. Conseguimos que se asentaran las inversiones, se reordenaran algunas titulaciones. Apostamos por la singularidad, porque la especialidad es lo que le da rango".

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