Pedro Sánchez lleva al PSOE de vuelta a la casilla de salida

  • El secretario general propone una alianza con las "fuerzas del cambio" para echar al Gobierno del PP, aunque no llega a invocar la moción de censura

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Pedro Sánchez lleva al PSOE de vuelta a la casilla de salida

Pedro Sánchez, el reelegido secretario general del nuevo pero incierto PSOE, habló por primera vez en este 39 Congreso en el mitin de cierre, un encuentro abierto a los delegados y a los militantes, otra novedad de este partido que estrena andadura. Sánchez ya cuenta con una extensa Ejecutiva, de hasta 49 miembros, que fue aprobada por el 70% de los delegados, quince puntos menos que en el congreso de 2014. Hay, por tanto, un sector crítico agazapado, formado por la dirección andaluza, pero también por otras facciones, como la que apoya al presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, que tiene los días contados como secretario general del PSOE en su territorio. Sánchez ganó las elecciones primarias por un 50%, ahora tiene otro 20% más, pero no ha podido, o no ha querido, integrar al susanismo, con cuya líder las relaciones siguen siendo tan malas como siempre.

El discurso de cierre de Pedro Sánchez santifica el giro a la izquierda del partido. Y la vuelta a la casilla de salida. En sus primeras frases, el secretario general se dirigió a los indignados del 15-M: "Esa demanda de regeneración va a llegar, nosotros somos la izquierda de gobierno y estamos aquí para representar a aquellos que dijeron hace seis años que no nos representan". "Nuestros único enemigo es el PP", explicó antes de anunciar que trabajará por "una mayoría alternativa" en el Parlamento al Gobierno del PP. Sí, Pedro Sánchez vuelve a la casilla de salida de hace dos años: a intentar formar una alianza con las "fuerzas del cambio" para echar al Gobierno del PP, del que recordó que "no ha ganado por mayoría". Y si no aceptan, lo tiene claro: "Iremos a las elecciones para decirles a todos quién no ha querido echar al PP".

La Ejecutiva federal recibió el apoyo del 70% de delegados, 15 puntos menos que en 2014El PP debe olvidarse de todo apoyo del PSOE en el Congreso excepto por pura razón de EstadoNo miramos a la derecha ni de lado ni desde abajo, la miramos de frente porque somos la alternativa" Pedro SánchezSecretario general del PSOE

El PP debe olvidar cualquier tipo de acuerdo con el PSOE en el Congreso, los tiempos de la oposición útil que practicó la gestora han quedado sepultados y lo que ahora se verá es una confluencia con Podemos en el que cada cual medirá la distancia, pero con la que se intentará derribar al Gobierno de Rajoy. Si el canario Pedro Quevedo cambiase de opinión en su apoyo presupuestario al Gobierno, cosa que parece improbable, al menos hoy, España no volvería a tener presupuestos en 2018.

No anunció una moción de censura -Pedro Sánchez no es diputado-, pero sí explicó que creará una comisión en el Congreso con los otros partidos para intentar desalojar a Mariano Rajoy. Ésa fue la idea de Pedro Sánchez durante 2016 y eso llevó a una repetición de las elecciones generales en España. Todo indica que volverá a intentar a hacer lo mismo, a llegar a acuerdos con Podemos y con Ciudadanos, aunque sea imposible mezclar el agua y el aceite. Claro, que también forma parte de una estrategia para zafarse del abrazo de Podemos: si no hay Gobierno de cambio es porque Iglesias no quiere. El uno y el otro se pelean por no quedarse con esa patata caliente. En fin, ya lo habrá adivinado, Pedro Sánchez ha vuelto a ganar unas primarias en el PSOE y el partido vuelve al bucle de hace dos años.

"Nosotros podemos gobernar como nuestros hermanos portugueses, con rigor, porque somos una izquierda de rigor, eso es la socialdemocracia", dijo recordando el caso del país vecino, donde los socialistas gobiernan con los comunistas y un partido similar a Podemos.

El mitin de cierre se celebró en uno de los pabellones del Ifema, el mismo lugar donde Susana Díaz anunció su candidatura. Fue en un pabellón distinto, porque Sánchez logró meter a 8.000 personas en el recinto. La presidenta andaluza no asistió al evento. La versión oficial sostiene que debía tomar un avión hacia París para participar en un salón de la industria aeronáutica. La delegación andaluza ha estado como ausente en este congreso, y de hecho lo dejó el sábado por la noche cuando el plenario aún discutía sus posiciones.

Pedro Sánchez matizó que harán una oposición al Gobierno, aunque estarán con la institución en las razones de Estado, lo que anticipa el respaldo al Ejecutivo en las acciones que deba tomar respecto al desafío independentista de Cataluña. Este congreso ha aprobado la concepción de España como una nación de naciones, un Estado plurinacional, aunque en una pirueta jurídica de incierto resultado sostiene que ese es el espíritu del artículo 2 de la Constitución, cuando afirma que el país lo integran nacionalidades y regionales. Para ello, solicitan que se profundice en ese concepto, aunque el PSOE es incapaz de explicar cuáles son esas otras naciones que forman España, a la que, eso sí, le siguen atribuyendo la soberanía nacional. Esto supone un enorme cambio dentro del partido que, en su Declaración de Granada, dejaba su objetivo fijado meramente en una España federal.

"Yo soy de España y soy catalanista". Así se define Sánchez, y él mismo admitió que esa definición puede resultar paradójica. En este sentido, es una vuelta a las tesis del líder, capaz de situarse entre el "neocentralismo" y el "independentismo", se trata de la equidistancia entre dos Gobiernos, el de España y el de Cataluña. Propone una reforma de la Constitución para dar cabida "la nación de naciones" y para reformar un Estado "donde Cataluña encuentre su sitio".

El discurso finalizó con un recuerdo a Carme Chacón, la mujer que aspiró a ser secretaria general en el congreso de Sevilla. Pedro Sánchez recordó las palabras de la dirigente catalana en ese cónclave en el que se enfrentó a Alfredo Pérez Rubalcaba: "El PSOE debe ser coherente, si decimos que somos de izquierdas, hacemos izquierdas, si decimos cambio, hagamos cambio". "Y pongamos rumbo a la Moncloa", finalizó, aunque el epílogo lo puso el canto de la Internacional, que Sánchez ha rescatado para este partido del baúl de los recuerdos. Eso sí, el nuevo secretario general la canta, pero sin el puño en el alto; eso se lo dejó para Lastra, Ábalos y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

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