Papel de carne y hueso

  • La apertura de tres nuevos establecimientos en la capital agita el sector de las librerías

  • El contacto directo y la dinamización en el entorno, claves en la reivindicación del comercio tradicional frente a la oferta de internet

Fue en estas fiestas pasadas, pocas horas antes de la Nochebuena, cuando una persona entró en La Dama Culta y pidió consejo sobre qué libros regalar a siete diferentes destinatarios la mañana siguiente. Para orientar la búsqueda, dio referencias personales y gustos, que en este caso bastaron para cerrar la elección de siete títulos que acabaron envueltos en papel de regalo y colmando las sorpresas de la mañana de Navidad. "Al día siguiente volvieron para agradecerme que acertara con todos ellos".

La anécdota la cuenta el propietario de la librería, Manuel Jesús Soriano, que la pone como ejemplo del valor de una librería tradicional y de la insustituible función del librero. Asegura que es a éste a quien corresponde conocer mejor que nadie el producto a la venta y que sólo así puede permitirse hacer recomendaciones a clientes desorientados o indecisos y acertar con el resultado, "que es la clave para que vuelvan".

"Quien lee de verdad valora mucho que le sugieran cosas que le puedan gustar. Y si de cinco títulos que le ofreces le acaban gustando cuatro, seguro que volverá", cuenta con el mismo argumento uno de los socios de Dorian, Willy Barrera, en otro nuevo establecimiento situado a muy pocos metros del anterior, en pleno centro peatonal de la capital onubense.

Tanto La Dama Culta como Dorian son dos de las tres librerías que han abierto en los últimos meses en Huelva. Completa la terna Odiel, ocupando el local y el mobiliario que dejó Beta en la calle Vázquez López tras su traumático cierre en enero pasado. En una ciudad con muy pocas tiendas especializadas -reducidas, sobre todo, a la decana Saltés, Welba, Siglo XXI y Guillermo- aún en los estertores de la crisis, y a la estela de esa clausura de la cadena andaluza, destaca que en 2017 se hayan incorporado a la oferta del sector tres establecimientos promovidos por jóvenes empresarios, con negocios ligeramente diferenciados pero con una clara vocación por el concepto tradicional de comercio de proximidad, con vendedores de carne y hueso que establezcan un estrecho vínculo con la clientela.

"Nuestra idea es que la gente venga para echar el rato. Por eso queríamos desde el principio un local grande, para que los clientes se paseen entre los libros, y por eso pusimos una butaca que les invitara a sentarse para hojearlos con tranquilidad", explica Barrera.

El plural que emplea en la primera persona para referirse a Dorian recoge también a su mujer, Gema, dependienta durante diez años en Beta Huelva, donde trabajaba Sergio, que forma parte del nuevo equipo también con su pareja. Los dos matrimonios se unieron en la puesta en marcha de este negocio impulsado por el fracaso del anterior, convencidos de tener las claves para llevar las riendas. "Aquello fue más un problema de gestión que de venta de libros. Y lo dejó claro, además, el estudio de mercado que hicimos para asegurarnos de que era posible", explica Barrera, que arroja luz al contexto: "En Huelva se lee bastante".

Esos lectores "de verdad", latentes en apariencia, coinciden ahora con un momento muy especial para el sector en la provincia, "un boom que se ha producido con las nuevas editoriales que se han creado", apunta Manuel Jesús Soriano. Cuatro de las cinco que ahora funcionan a pleno rendimiento surgieron en los últimos meses, siguiendo la senda de Niebla, que hace tres años revolucionó el panorama literario onubense.

En este 2017 se han editado en Huelva, a través de estas nuevas firmas independientes, alrededor de 160 títulos, "realmente una burrada para una provincia como ésta, en la que hay que hablar ya de industria, porque es mucho lo que se mueve alrededor de un nuevo libro", cuenta el responsable de Niebla, Rafael Pérez.

Las matemáticas aclaran la realidad que revela un dato facilitado por él mismo: sobre el 20% de las ventas en Huelva son de libros locales. "Sólo con que de cada autor compren ejemplares 45 familiares o amigos, lectores no habituales, ya se aseguran unas ventas considerables. Si multiplicamos esa media con los publicados este año, entre 150 y 200, tenemos miles de libros vendidos a gente que en otras circunstancias jamás habría pisado este año una librería", cuenta el editor del gran best seller onubense del año, Huelva en la I Guerra Mundial, de Jesús Copeiro y Enrique Nielsen, del que sólo de La Dama Culta han salido casi 300 ejemplares desde mayo.

Manuel Jesús Soriano sabe bien de lo que habla Pérez porque está a ambos lados. A primeros de diciembre publicó su undécimo libro, La persiana rota, que está viajando hasta el extranjero, donde también tiene muchos seguidores entre el numeroso y fiel público que han captado sus novelas.

"Siempre he visto la injusticia que se ha cometido con los libros de Huelva, arrinconados en un sitio marginal de las librerías, en el mejor de los casos". Por eso tuvo claro al abrir la suya que debía dar protagonismo a los autores locales, con uno de sus escaparates, un espacio destacado en el interior y todo tipo de facilidades para las presentaciones de las novedades. "La gente ya sabe que tiene aquí una referencia para buscar cualquier título de Huelva".

Soriano lo ha conseguido con un local acogedor. "Debía ser como el salón de casa, con sofá incluido, para que quien venga se sienta cómodo y pase todo el rato que quiera", cuenta en defensa romántica de la imagen tradicional de la librería, sin espacio "para libros de texto, cartulinas de colores o fotocopiadoras".

Odiel -cuyos responsables eludieron participar en este reportaje- es una librería muy generalista, aunque sin renunciar tampoco a los autores locales. Dorian también reserva un lugar para la edición onubense pero su visión es más amplia, con una especialización centrada en la novela gráfica y la narrativa fantástica, y, sobre todo, a la literatura infantil y juvenil, con un club de lectura, cuentacuentos y videoblog incluidos.

"Nos intentamos mover mucho en las redes sociales. Aquí no vale ya con poner carteles en la calle", apunta Willy Barrera.

La página de La Dama Culta en Facebook tiene 8.000 seguidores, "una pasada para una librería", dice Manuel Jesús Soriano, que aprovecha su condición de autor para la ventaja que le dan sus fieles lectores, convertidos muchos en clientes en la distancia.

El presidente de la Asociación de Empresarios de Librerías y Librerías-Papelerías de Huelva, Juan Antonio García, responsable también de la Federación Andaluza de Libreros, defiende que además de conocer bien su oficio, deben tener también "conocimientos en marketing para saberse vender y moverse bien con las nuevas tecnologías". No se trata de intentar competir con otras plataformas, pero cree claves "diferenciarse con un buen fondo local, especializarse, convertirse en un agitador cultural en la ciudad y ganar fortaleza interactuando entre sí", por ejemplo con Cegal en red, herramienta de la confederación española.

García tiene claro que el negocio tiene larga vida asegurada pero adaptándose a los nuevos tiempos porque "las ventas no aumentan en paralelo a la cantidad de libros que se editan en España".

La amenaza de los e-books parece disiparse. "Lo máximo que han llegado es a un 5% y la mitad son piratas", afirma Soriano. "El papel nunca va a desaparecer". Barrera habla del "fetichismo del lomo": "A los lectores les gusta exhibir en sus estanterías los libros que se han leído, como trofeos de caza".

Miguel Ángel Rubira, que mostró el camino con Saltés hace cuarenta años, estaría orgulloso del entusiasmo que se ve en ellos.

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