Opositora convencida

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Casada y con un hijo, esta nervense de nacimiento es una mujer convencida de lo que hace y espera lograr su meta en los próximos meses, cuando se presente a las oposiciones a la administración del Estado.

Mientras eso ocurre, Carmen divide su vida entre los estudios, por la mañana, en la biblioteca de Bellavista y su vida familiar en su domicilio de Aljaraque. Espera que la suerte se alíe con ella y pueda, por fin, saltar al mercado laboral y cerrar el ciclo que inició cuando terminó sus estudios de Económicas en Sevilla.

Luego, el amor y las necesidades hizo que esta 'emigrante' -se marchó a Barcelona en los primeros años de la década de los 70 del siglo pasado cuando su padre tuvo que buscar trabajo lejos de su pueblo- acabara viviendo en Huelva, eso sí sin olvidar sus raíces, a las que regresa los fines de semana para visitar a sus padres y amigos en Nerva y Riotinto, origen de su marido.

Carmen cree que en las oposiciones existen garantías de limpieza, de ahí que estudie confiada en que una vez delante de los papeles todo transcurra con normalidad y transparencia "como nos lo garantiza la Constitución" y así llegar a ejercer su profesión. Igualmente cree a pies juntillas en la igualdad y en las leyes que la promueven, porque, asegura, "nos abrirán puertas que estaban cerradas y todo será más fácil". Libros y casa; casa y libros, casi no le da para más, aunque ella ha volcado en la natación un escape para luchar contra el estrés y los estudios, actividad que comparte con su marido y su hijo, que también bracean a la misma hora en la piscina aljaraqueña.

Luego, pasear por el campo y la Sierra son parte de unas aficiones que cierra con sus amigos en esos cortos pero intensos fines de semana que logra alejarse por unas horas de los articulados de la Constitución, por ejemplo.

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