Nueva vida para El Conquero

  • lNadie ha inventado nada, los cabezos tienen su belleza en su configuración misma

  • En 1903 se convirtió en un paseo y en el 92 los miradores reivindicaron unos espacios ahora en revisión

El Conquero se enfrenta a partir de esta semana al tercer momento más importante de su historia. Esta belleza natural se puso en valor hace ahora un siglo. En el periodo 1903 a 1917 se plantea la necesidad de mejorar el camino desde la ciudad al santuario de la Cinta, una reivindicación que realiza la Cámara Agraria, les beneficiaría a ellos y a la zona de huertos, pero igualmente a la comunicación por la parte alta hasta la ermita de la Cinta. La ciudad entendió esto como un lugar de esparcimiento para los onubenses, que se realiza al tiempo que otra expansión para el ocio, como era el paseo a la Punta del Sebo. Hoy, cien años después, en la ciudad se replantean estas dos zonas como disfrute de los onubenses, la de la Ría del Odiel y ahora la de El Conquero.

Aquel camino se abría en 1903 por el actual trazado de la avenida Manuel Siurot, por la llamada finca Conquero, que probablemente es la que da nombre a todo el cabezo y laderas. Se encontraba en lo que hoy es el Paseo de los Naranjos y por donde se estima baje una de las galerías del acueducto, que pudimos comprobar en el Archivo Municipal en uno de los planos de estas obras de 1905.

El concurso de ideas para las laderas tiene la carencia de la participación ciudadana

El otro gran momento para El Conquero fueron las celebraciones del 92, que incluyen un guiño de 500 millones de pesetas (algo más de 3 millones de euros) para los llamados miradores de El Conquero. Veinticinco años después su aspecto es aún más lamentable que el de las laderas. Constituyeron un hito que supieron integrarse en el paseo. Ahora lo que hay que esperar es que se puedan recuperar, lo mismo que se va a hacer con otros espacios degradados de la ciudad dentro del programa de los fondos Edusi.

Esta semana se acaban de abrir las propuestas al concurso de ideas para el tratamiento de las laderas de El Conquero y todo es una incógnita. La intención inicial es buena, la recuperación medioambiental de las laderas para el uso de los ciudadanos, más allá de una zona marginal y residual como hasta hace poco se entendían los cabezos. Lejos de denigrarlo hoy son unos lugares paisajísticos de primer orden, con vocación de estar en la lista de monumentos de interés naturales de la Junta de Andalucía, como en otras ocasiones hemos sostenido.

El interés por El Conquero hace que surja una lógica preocupación por ser materia de especial sensibilidad, que no se entiende sin conocer lo que significan los cabezos en Huelva ni sin saber cuál ha sido la vida en El Conquero. Por eso desde el nombre Directriz-Masterplan, una denominación especialmente rara para un concurso, se pasa luego a decir que se quiere convertir todo en un parque equipado. Las laderas son eso: laderas; que deben estar orientadas a las Marismas del Odiel e integrarse en esa reserva de la biosfera, porque aquí en esta parte del río nunca estuvo contaminada ni llegaron los humos de la Punta del Sebo.

Sí, preocupa que solo sean cinco las propuestas presentadas y, asusta mucho más que solo esté en manos del Ayuntamiento y el Colegio de Arquitectos la resolución, que reconociendo la valía profesional de todos y el interés de ambas instituciones en mejorarlo, un proyecto tan ambicioso debía contar con el criterio de mucha más gente. Desde los ciudadanos de a pie que son los que van a utilizarlo, a los arqueólogos de la Universidad que están estudiando y proponiendo qué hacer con el acueducto romano de El Conquero. Esto hace que en algunos nazca a una cierta desconfianza, visto luego actuaciones como las de la Plaza de la Merced, o las que se querían llevar a cabo en la Plaza de las Monjas con las propuestas de Cerrejón y luego las columnas de Vallejo, o el arco de hormigón Portis Porta en La Palmera; en ningún caso la ciudad permitió que se levantaran. Pero seguimos lamentando actuaciones que se encajaron sin acierto y con calzador en la ciudad, la más actual es la parte de jardinería del paseo marítimo, que nadie usará nunca. La guinda de todo se la lleva el Parque Alonso Sánchez, donde sus cabezos se alicataron cual colinas de Roma (según dijo su arquitecto); lo cierto es que resulta impracticable.

Confiamos en el señor Edusi, que desde el corazón de Europa nos va a echar una mano (al menos trae unos euros), para encontrar lo mejor para las laderas.

El Conquero no es solo criterio técnico, sino trazos de sentimientos.

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