Nueva casa para la Esperanza

  • La cofradía inaugura las nuevas instalaciones anejas a su capilla de la calle Padre Andivia · El edificio alberga en su interior una sala de exposiciones y el museo de la hermandad, entre otros equipamientos

Y el sueño se hizo realidad. La Hermandad de la Esperanza abrió ayer las puertas de su nueva casa a todos los cofrades de Huelva. Con esta obra sus instalaciones han sido ampliadas en 500 m2, llegando a ocupar una superficie de 1.400 m2. Previamente, el capellán y director espiritual de la hermandad, Antonio Pulido, ofició una misa de acción de gracias a la que asistió medio centenar de fieles, entre ellos el director del vecino colegio María Inmaculada, Antonio Martín Boraita; el hermano mayor de la Misericordia, Manuel Mojarro, y su homónimo de la cofradía del Nazareno, Jesús de la Corte. Durante el desarrollo de la función principal, Pulido pronunció una frase que caló en el ánimo de los allí presentes: "Las hermandades son la Iglesia misma". La Señora de la Esperanza, hermosa en su hornacina, presidía el acto litúrgico y centraba las miradas de los miembros de la junta de gobierno de la cofradía de penitencia, con su hermano mayor, José Ortega Madrigal, al frente.

Cuando la misa tocó a su fin, el capellán se dirigió a la zona donde quedará instalado el Museo de la Esperanza "dentro de poco", tal y como declaró Ortega, e inició el periplo de bendiciones por todo el inmueble acompañado también por el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez González, los concejales Ángel Sánchez, Manuel Remesal y Enrique Pérez Viguera, así como por el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Modesto Fernández Jurado. A la nutrida comitiva se sumaron el resto de hermanos, que fueron descubriendo poco a poco los entresijos y las estancias de la construcción de tres alturas.

Al llegar a la última planta, la que albergará exposiciones de pintores onubenses, una luz casi mágica se filtraba por la claraboya de la techumbre. Llegó el turno de las palabras, las primeras las del hermano mayor de la Esperanza, José Ortega, que calificó la jornada como "un día grande para esta hermandad centenaria que se quedará grabado en la mente y en el corazón de todos". La nueva casa hermandad es "una extraordinaria obra que nos dota de medios materiales", indicó. La ronda de agradecimientos comenzó por el arquitecto del nuevo inmueble, José Antonio Gómez Tinoco, y el aparejador, Miguel Ángel Vila, "hermanos que han renunciado a sus honorarios", para proseguir con Cajasol, la labor de obreros, hermanos, la empresa que ha donado casi la totalidad del mobiliario. Terminó Orta aprovechando la presencia del alcalde para "solicitarle una subvención municipal para la iniciativa cultural del Museo". Por su parte, Modesto Fernández Jurado tuvo una mención especial al trabajo de las mujeres.

El regidor municipal, Pedro Rodríguez, cerró el acto mostrando su "orgullo por vuestro trabajo, que pone a disposición de la ciudad un centro de referencia humana y cristiana". Señaló que lo que al principio "parecía una utopía se ha logrado gracias a vuestro compromiso".

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