Huelva

Niños bielorrusos se despiden de un verano saludable y familiar en Huelva

  • Un total de 33 pequeños, de entre 8 y 12 años, afectados por la radioactividad, han pasado 40 días con familias de Moguer, Bonares y Huelva · La mayoría de los pequeños repite la experiencia

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Son niños afectados por la radioactividad que vienen a Huelva a olvidarse de los problemas de salud que les causó el desastre de Chernobil. Ellos no conocieron la catástrofe acontecida en 1986 pero sí saben a la perfección las consecuencias que desde cuna les ha dejado ese accidente.

"Es importante su estancia en Huelva porque pasar 40 días aquí supone ganar dos años de vida", manifestó a Huelva Información el presidente de la asociación de acogida Acnia, Manuel Catalán, que ayer despedía en Bonares a los 33 niños que han venido este verano.

Con edades comprendidas entre los 8 y 12 años, muchos de ellos es su tercer verano en Huelva. Aterrizaron el pasado 4 de julio y ayer abandonaron España para reencontrarse con su familia bielorrusa.

"Lo que hacen aquí es un proceso de saneamiento, disfrutan de la naturaleza y de nuestra vida al aire libre, y sólo hay que ver la diferencia de cómo vienen y cómo se van luego", destacó Catalán. Y es que atrás han dejado días de diversión con dos visitas al Aquopolis de Cartaya, varios teatros infantiles en la Gota de Leche ofrecidos por el Ayuntamiento de Huelva, la visita del obispo de Huelva, José Viaplana, y los días de playa en Mazagón, "lo que sin duda más les gusta", declaró el presidente de Acnia.

Atrás dejan, además, a 33 familias españolas que los han acogido como a uno más. "Los niños vienen muy contentos, pero se van aún más contentos y felices", manifestó Manoli Pulido, una de las madres de acogida quien además destacó que Irina, su niña de acogida "se lleva fenomenal con mis hijas de 24 y 20 años", destacó Pulido. Irina tiene 9 años, y es la segunda vez que viene a España a este viaje solidario que tanta falta les hace. Además, esta madre de acogida de Moguer declaró a Huelva Información que se animó a acoger a una niña bielorrusa, "cuando supe de ello a través de carteles, sé que es muy necesario, lo hablé con mi marino, y no tuvimos ningún problema, ahora estamos muy contentos con la experiencia", comentó.

María Victoria Márquez es otra madre que lleva repitiendo experiencia. "El principal problema que tienen estos niños es la salud, ya que pueden vivir con más o menos dinero, pero no tienen salud, cuando se van de aquí, se van con kilos de más y muy felices", manifestó esta madre de Bonares que comentó que se escribe con la madre de Tania, su niña de acogida de 8 años. Además, Tania se lleva perfectamente con sus tres hijos de 17, 16 y 13 años.

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