Nilefos quiere cerrar su fábrica dejando sin empleo a 200 personas

  • La empresa alega la subida del precio de la materia prima y la "incertidumbre" existente · La Delegación Provincial de Empleo rechaza el expediente de extinción de contratos por defectos de forma

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La empresa química Nilefos (la antigua Rhodia) anunció ayer el cierre inmediato de su factoría en la avenida Francisco Montenegro. El primer paso fue dado por la mañana al presentar ante la Delegación Provincial de Empleo un expediente de regulación que afectaría a la totalidad de la plantilla, en total 118 trabajadores directos que tiene la factoría. Sin embargo, el cierre supondría la pérdida de al menos 200 puestos de trabajo según los cálculos de los sindicatos, puesto que a los empleados propios de la plantilla habría que sumarles los alrededor de 80 que trabajan de forma diaria en la fábrica aunque a través de subcontratas. No obstante, ese expediente fue rechazado por Empleo por detectar en él "graves defectos de forma".

Doscientas personas por lo tanto se quedarán en la calle de finalizarse el proceso iniciado por la empresa, que alega pérdidas e incertidumbres como motivo de esta decisión. La antigua Rhodia fue comprada el pasado año por el grupo Madhvani Internacional, pasando a llamarse Nilefos Química pero manteniendo la misma línea de producción de tripolifosfato sódico, un componente para la fabricación de detergentes. En el momento de la compra, la empresa presentó un plan de inversión de unos ocho millones de euros para la modernización de la planta de Huelva y la contratación de trabajadores. Sin embargo, un año después la compañía anuncia el cierre de la planta "con efecto inmediato" después de varios meses de pérdidas y "teniendo en cuenta la gran cantidad de incertidumbres que acompañan al futuro del negocio".

Según ha alegado la empresa en el ERE presentado, el principal motivo del cierre sería la subida del precio de la materia prima, en especial del ácido fosfórico, que le suministra Fertiberia. Para la empresa, el "subsiguiente y notable aumento del coste de producción no puede ser soportado por la compañía o sus clientes", ya que, según se aseguraba ayer a los trabajadores, en el caso de elevar el precio a los fabricantes de detergentes, estos comenzarían a emplear otro elemento distinto al tripolifosfato para su producción. A esto se suma según Nilefos la "amenaza añadida de una prohibición de fosfatos en los países europeos".

Por otra parte, Nilefos asegura que para evitar esta situación tendría que diversificar la producción, algo que requiere inversiones sustanciales y considera que con "el actual panorama industrial en Huelva, no se considera esta ubicación como lugar preferente de inversión".

Estas alegaciones no han tenido efecto en la Delegación de Empleo de la Junta, la encargada de tramitar el expediente de extinción de contratos presentado por Nilefos. La Delegación rechazaba en el mismo día de su presentación el expediente por defectos de forma, destacando entre ellos "la falta de justificación en las razones que se aducen para el cierre, que la persona que firma el documento no acredita la representantividad de la empresa y otras lagunas en la documentación adjuntada". A ese rechazo se suman las declaraciones del delegado del ramo, Juan Márquez, quien aseguraba ayer que actuará "con contundencia y rigor" en el cumplimiento de la normativa laboral y mercantil para garantizar los derechos de los trabajadores.

Estos tampoco están convencidos de los motivos de la empresa. Los trabajadores se enteraban ayer por sorpresa del cierre de la factoría. Según explicó el presidente del comité de empresa, José Marroco, los delegados sindicales tuvieron conocimiento el pasado viernes de las intenciones de la empresa, de hecho "nos dijeron que el lunes no arrancaría la producción". Así ha sido; después de un mes de parada obligada por una avería en Fertiberia, que le suministra ácido fosfórico como materia prima, la empresa ha decidido no reiniciar la producción, pero los empleados siguen acudiendo a sus puestos de trabajo, a pesar de que poco pueden hacer después de un mes de parada en el que se había aprovechado para limpieza y reciclaje.

Sin embargo, continuar acudiendo a la factoría es la primera de las medidas que han decidido tomar de cara a un proceso que puede ser largo. La Administración ya ha mostrado su intención de ponerse en contacto con la empresa para instarla a reconsiderar su postura y buscar conjuntamente fórmulas viables desde el punto de vista económico que posibiliten la continuidad de la actividad, entendiendo que la extinción de contratos es "la última alternativa" en una situación de crisis. Mientras tanto, el comité ha decidido emitir un informe negativo sobre el expediente y alega que existen alternativas al cierre de la fábrica por el incremento de los precios de la materia prima, de hecho, según Marroco, "esperábamos un buen año por el descenso de producción de China debido a problemas energéticos".

Además "pediremos responsabilidades a Rhodia", la empresa que realizó la venta el pasado año, para saber "en qué condiciones se ha vendido, qué dinero se ha barajado y qué determinaciones había para los trabajadores", ya que en el momento de la venta "no se nos consultó" y los delegados consideran ahora que "surgen dudas sobre esa venta". En paralelo, pretenden asegurarse de que seguirán cobrando sus nóminas, algo que "la empresa ha garantizado" y estudian las acciones de protesta a realizar. "No vamos a parar, porque esto es un despido colectivo".

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