Moguer a lomos de Platero

  • Moguereño emprendedor

Ha pedido una excedencia en su trabajo para poner en marcha un proyecto "ilusionante" y a la vez evocador. Cuando Alberto Alfaro difundió su proyecto entre la población moguereña, algunas personas llegaron incluso a calificarlo de insensato. Ni mucho menos, su idea si loca es también fantástica y entañable como lo es el Platero de Juan Ramón. Este joven moguereño de 23 años, ofrece al visitante la posibilidad de realizar paseos turísticos en carruajes tradicionales tirados por burros, o a lomos de pollinos, por los lugares más emblemáticos de la localidad natal del Nobel.

La idea de La Burrada de Moguer (690141493), como así se llama la empresa, está inspirada en los paseos de Juan Ramón Jiménez con su "peludo, suave, se diría de algodón" Así, el visitante puede realizar un agradable paseo por la ciudad monumental siguiendo los pasos del poeta; leyendo los azulejos que están diseminados por las calles, y que cita el libro 'Platero y yo'.

El carruaje, tirado por uno o dos burritos, tiene una cabida para un máximo de cinco personas y la duración del recorrido es de aproximadamente una hora. Durante ese tiempo, el visitante puede ver también la casa natal del poeta, la casa Zenobia y Juan Ramón, la iglesia de la Granada, el convento de San Francisco, el monasterio de Santa Clara, y otros lugares juanramonianos y colombinos. Este original modo de transporte, permite conocer al viajero el paraje de Fuentepiña, el abrevadero Fuente Pinete, el embarcadero Ribera del Tinto, el Hospedaje Rural y Cultural Nazaret, entorno de Montemayor.

La visita arranca de la antigua bodega La Herrería (la cuadra de Platero), donde tras el recorrido se ofrece una degustación de un buen mosto de esta tierra y una típica muestra gastronómica moguereña. Todo ello con el mismo ánimo, el de promocionar turísticamente Moguer y su tradición juanramoniana. Alberto tuvo que adiestrar a los burritos y adaptarlos a los carruajes, lo hizo con auténtica dedicación. Ahora está disponible los 365 días al año, de diez de la mañana a siete de la tarde, para mostrar a quien lo desea, estudiantes incluidos, la villa de una forma más que original.

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