El padre de Mari Luz luchará por dar con el culpable y que "lo pague"

  • Juan José Cortés pide tiempo para "llorar en silencio" la pérdida de su hija y dice a la Justicia que "no se precipite" para dar con el autor de la muerte de la niña

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"La prisa, la urgencia que tenía era la de encontrar a mi hija y... la he encontrado. Ahora no tengo ninguna para encontrar a los que han causado este gran daño a ella y a mi casa, pero esto no va a quedar así". Abatido, absolutamente derrotado pero con una generosidad sorprendente y la misma serenidad (en apariencia) que ha mantenido desde el pasado 13 de enero, cuando desapareció Mari Luz, su padre, Juan José Cortés, compareció ayer ante los medios para lanzar tres mensajes: agradecimiento, paciencia y respeto con el luto que a su familia le ha tocado padecer. Cortés no volverá a hablar públicamente de la desaparición y el fallecimiento de su hija (al menos es su propósito) hasta que el caso esté aclarado.

Dos días después de enterrar a su pequeña, el padre de Mari Luz pedía, a fuerza de tragar lágrimas, "tiempo para llorar en silencio la pérdida", tiempo en el que va a tratar de sobreponerse (su mujer, Irene Suárez, permanece en cama) y pasar la página más dolorosa de su vida , "es la única imagen que no quería ver en mi vida, tener que enterrar a un hijo y desgraciadamente ha sido así".

Arropado por los hombres de la familia (a su izquierda, su hermano Diego, igualmente destrozado, y a su derecha su padre), pedía tiempo también para que la Justicia pueda actuar, consciente de que el esclarecimiento del caso de Mari Luz no se va a producir de la noche a la mañana. "No habrá resultados pronto, quizá si los haya a medio plazo", afirmaba.

Cortés mostró pleno convencimiento de que, antes que después, los investigadores darán con el autor (es) de la muerte de Mari Luz, de tan solo cinco años. Ya sin prisas por encontrar a su hija, el más trágico desenlace de la desaparición coloca ahora su prioridad en hallar a las manos que acabaron con la vida de la niña. "Voy a luchar por ello", señalaba con contundencia.

Los investigadores, el juzgado, tienen que trabajar sin la presión del tiempo o de la alarma social. "La Justicia tiene que tomarse su tiempo, que no se precipiten, que lo que hagan lo hagan de forma correcta. Es lo mejor para este caso".

Ahora bien, Cortés pide "paciencia" para que la Justicia no se vea presionada, le requiere "implicación" para desenmarañar y encontrar a los responsables de la tragedia de la familia Cortés. Por muchas razones: por Mari Luz, por su mujer, por sus otros dos hijos: "el mejor regalo que puedo hacerles, es que se haga Justicia a su hermana".

Y Cortés no puede evitar su esconder su calidad humana, la que ha demostrado durante 54 días consecutivos, el tiempo que la niña permaneció desaparecida hasta que su pequeño cuerpo apareció flotando en el agua, en las confluencias de los ríos Odiel y Tinto, a la altura del muelle de la refinería de Cepsa. La muerte de su hija es "irreparable" pero dar con sus autores puede salvar, a su juicio, a otros menores. "Voy a luchar por mi hija, pero voy a luchar también porque se consiga que los niños puedan estar seguros. Mientras el que lo haya hecho o lo hayan hecho estén suelto, van a estar en peligro algunas niñas más. No me gustaría que la historia se volviera a repetir".

En primera (y quizá única comparecencia pública durante un tiempo), insistió en que el calendario corra al ritmo que los investigadores quieran. "Para no equivocarnos lo mejor es esperar, tener paciencia. Fíjense quien lo está pidiendo, un padre que estaría deseando venganza, lo está diciendo el padre de Mari Luz. Esperemos el momento adecuado y dejar trabajar a los profesionales y ya pagará el que lo ha hecho.

Juan José Cortés tuvo palabras de agradecimiento no sólo para la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Policía Local, el Cuerpo de Bomberos sino para todas y cada una de las personas que desde el fatal 13 de enero han colaborado de una u otra forma en la búsqueda de su pequeña y no han tirado la toalla, en los mensajes y gestos de apoyo, incluidos los medios de comunicación. "Me habéis hecho llorar, no de pena, sino de satisfacción", reconocía ante decenas de periodistas y gráficos concentrados en la Asociación Gitana de El Torrejón.

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