decisión Varios miembros del consejo de administración le han adelantado su rechazo frontal a los ceses

Marejada en el Puerto

  • La presidenta no encuentra apoyos para formalizar el relevo de tres veteranos altos cargos en vísperas de las elecciones · PP, FOE y sindicatos rechazan su propuesta

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Ocho meses después de su llegada a la Presidencia de la Autoridad Portuaria de Huelva y a días vista de que se celebren las elecciones autonómicas, Manuela de Paz prepara una amplia reforma de la cúpula directiva de la institución que, de facto, ya se habría producido con el relevo de algunas de las personas que a lo largo de muchos años, y con varios presidentes, han venido marcando la pauta.

Aunque una portavoz del Puerto de Huelva negó ayer oficialmente a Huelva Información cualquier movimiento de estas características, varias fuentes consultadas sostienen que De Paz ha dado pasos en ese sentido y que, de hecho, ya ha comunicado personalmente a alguno o algunos de los afectados su pérdida de confianza en la labor que desarrollan.

La nómina de damnificados está encabezada por el director y número dos del Puerto, Enrique Pérez, junto al jefe del departamento de Administración y Finanzas, Carlos Cabaleiro, y el jefe del departamento de Secretaría General, Fernando Vizcaíno. Fue a finales de la pasada semana cuando De Paz, según las fuentes consultadas, comunicó formalmente su decisión y comenzó a delegar las tareas que realizan los tres citados en personas más afines a ella, situadas jerárquicamente en algún caso por debajo de los afectados en el organigrama oficial del Puerto.

La decisión, no obstante, no es firme puesto que debe pasar antes de forma obligatoria por el consejo de administración de la autoridad portuaria. Y es en este órgano donde la presidenta encuentra el principal obstáculo para dar carácter oficial a su decisión, como de hecho ya le han adelantado algunos consejeros, fuertemente relacionados por lazos de trabajo y/o amistad con los integrantes de la cúpula que ahora se quiere apartar.

Además de los alcaldes de Huelva y Palos, ambos del PP y por tanto poco partidarios de facilitar una maniobra semejante e iniciada sin consenso por una presidenta nombrada por el PSOE desde la Junta de Andalucía, se dan cita la FOE y los sindicatos, que tampoco ven precisamente con buenos ojos el cese de personas con las que las relaciones han sido hasta ahora muy fluidas y, desde luego, bastante más que con Manuela de Paz.

Ese sería el principal frente de oposición con el que se ha encontrado la presidenta, al que se podrían sumar otros consejeros que no ven con buenos ojos que una institución con la raigambre del Puerto de Huelva se convierta repentinamente en un campo de batalla. Y más aún cuando el resultado de las elecciones autonómicas del día 25 puede determinar el relevo de la propia De Paz al frente de la presidencia. La lectura es sencilla: para qué iniciar un pulso semejante con el desgaste consiguiente, desestabilizar el Puerto y dejar en una situación incómoda a sustituidos y sustituyentes cuando todo podría cambiar de nuevo con la formación del próximo gobierno andaluz.

La tensión generada no es sólo fruto de este hecho, sino que se viene acumulando prácticamente desde la llegada de De Paz al sillón de la presidencia. Algunas decisiones tomadas a nivel de intendencia y de contrataciones han sido discutidas a nivel interno, aunque todos los implicados han intentado ponerle sordina a fin de preservar la imagen de una institución que de puertas adentro, y sobre todo fuera, ha sido siempre un referente en la provincia y un remanso de paz. Hasta ahora.

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