Juzgan a un preso que abusó de menores al obtener el tercer grado

  • El hombre está acusado de tres delitos de agresión sexual, por los que la Fiscalía pedirá 27 años de cárcel en el juicio que se celebrará el próximo 24 de marzo

Aprovechó que se encontraba en régimen abierto (había alcanzado el tercer grado ocho años después de haber sido condenado por robos con violencia y tenencia ilícita de armas) para abusar sexualmente de dos niñas de 13 años. El caso que provocó un gran revuelo en abril de 2006 llegará a juicio el próximo 24 de marzo, cuando el recluso, cuya identidad responde a las iniciales F. E. A., será enjuiciado en la Sección Tercera de la Audiencia onubense por tres delitos de agresión sexual, agravados por penetración, por los que la Fiscalía solicitará una condena de 27 años de cárcel.

Concretamente, las agresiones se produjeron el 7 de abril de 2006, cuando las dos menores acudieron al mediodía al domicilio que el acusado compartía con su pareja, a la que las niñas conocían. De hecho, ya habían estado anteriormente en la casa y una de ellas, aquel mismo año, fue obligada por el individuo a mantener relaciones sexuales, llegando incluso a penetrarla vaginalmente.

Según relata la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales, después de que su pareja invitara a las menores a comer el acusado "concibió la idea y el deseo de mantener con ellas relaciones sexuales con ellas". El hombre comenzó a hablar con las niñas de temas sexuales, les enseñó revistas de contenido pornográfico y a una de ellas le preguntó incluso "si era virgen".

Posteriormente, les ofreció bebidas alcohólicas y cuando él fumaba hachís, les ofreció igualmente alguna calada de los porros que consumía.

Después de un rato, cuando las menores se encontraban ya algo mareadas y presentaban síntomas de embriaguez, el acusado le dijo a su pareja que las duchara. La joven se metió con una de las niñas en el cuarto de baño, momento que aprovechó el acusado para coger a la otra menor y llevarla al dormitorio. La acusación pública señala textualmente que el hombre la arrojó a la cama, le practicó sexo oral, la sometió a todo tipo de tocamientos por el cuerpo y la penetró vaginalmente", a pesar de la oposición de la chica, que no paraba de gritar y llorar por el dolor que estaba sufriendo.

Al escuchar los gritos, entró en la habitación su pareja, a la que el hombre arrastró por la casa y la llevó hasta la azotea, donde la encerró para que no pudiera impedirle continuar con los abusos.

A renglón seguido, el acusado regresó a la casa y exigió a la menor que le practicara sexo oral, a lo que la niña se negó, por lo que decidió comenzar con la segunda de las menores -que también se negó-, a la que llevó al sofá por la fuerza y consiguió penetrar vaginalmente pese a sus gritos y resistencia.

Una vez que el individuo había conseguido sus propósitos, se dirigió a la azotea para liberar a su pareja, a la que encomendó que tranquilizase a las menores y las ayudase a vestirse. El mismo agresor las montó en su vehículo y las llevó hasta las inmediaciones de sus respectivos domicilios, no sin amenazarlas para que no contasen nada de lo que había ocurrido aquel día.

El hombre, al que se buscó durante varios días en abril de 2006, se enfrenta a una condena de 27 años por agresiones sexuales.

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