Investigadores onubenses intentan predecir la producción de la bellota

  • Se trata de una investigación muy importante para el sector del jamón de pata negra ya que la creación de un modelo teórico elimina el riesgo en un sector de la agricultura muy castigado por el clima

Los investigadores onubenses están en plena forma. Los proyectos de la Universidad de Huelva destacan este año por su calidad e importancia, tal y como lo reconoció la Junta de Andalucía al conceder 19 proyectos de investigación de excelencia a la UHU. Entre ellos, se alza, por su calidad y la trayectoria de sus investigadores, el coordinado por la investigadora Mª Reyes Alejano Monje. Bajo el título 'Producción de bellota en dehesas de encina como garantía para su conservación', ella y su grupo, formado por ocho doctores, dos de ellos procedentes del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (Inia) de Madrid, y un no doctor, han comenzado esta nueva aventura, una investigación que radica en el afán de continuar un proyecto inicial en el que este grupo lleva trabajando más de siete años financiado,además, por las consejerías de Agricultura e Innovación.

Todo comenzó con el estudio de las podas, un tratamiento selvícola consistente en eliminar parte de las copas de las encinas, estrategia que tradicionalmente se ha considerado entre los agricultores muy positiva para la conservación y buen estado de las encinas y, por tanto, de sus frutos, la bellota. Pero gracias al espíritu crítico de los responsables de este proyecto, pusieron en duda esta creencia generalizada y fue aquí cuando consiguieron probar que dicho tratamiento no sólo no es beneficioso para estos árboles, sino que es poco recomendable, tanto para el estado general de las encinas como para el de su fruto. Con esto y a modo de los grandes críticos del pasado, una vez más la ciencia consiguió desmitificar tradiciones sociales sin argumento para sustituirlas por otras nuevas, con sentido y beneficiosas para todos.

Pero las ansias de saber de estos investigadores, esencia innata en cada uno de ellos, les obligó a no cesar en el intento de seguir desvelando secretos del entorno en que el vivimos, en este caso las dehesas de encinas, un ecosistema muy importante para Huelva y su provincia desde el punto de vista económico, tal y como asegura Mª Reyes. Más de 2,3 millones de hectáreas suman las dehesas de encinas en España, una superficie ésta de la que el 80% se encuentra en Andalucía, repartidas sobre todo por las provincias de Córdoba, Sevilla y, en su mayoría, en Huelva, donde la zona del Andévalo y la sierra poseen la mayor parte de estos dehesas. Y es que Huelva presume del jamón, del jamón de bellota, un producto éste muy dependiente de la alimentación del cerdo, la bellota, por tanto, el estado del fruto de la encina es crucial para la buena calidad de este manjar de la tierra, un fuerte mercado onubense.

Así, con un presupuesto de 168.400 euros para cuatro años de trabajo, los nueve investigadores quieren llegar más lejos y profundizar en el estudio de la encina y su fruto, "un conocimiento importante, práctico y necesario en Huelva", tal y como asegura la investigadora principal. Desde hace tan sólo unos meses, se afanan en cuantificar la producción de bellota en dehesas de encina y su variabilidad interanual e intra-anual tratando, con esto, de estudiar más a fondo el fenómeno de la vecería en esta especie, comprobando factores como la sincronía poblacional e individual en la producción del fruto. Además se trata de determinar la influencia de factores del entorno, climáticos, fisiológicos y sanitarios en la producción de bellota. Mª Reyes explica que "la vecería es un fenómeno de alternancia de un año con respecto al siguiente en la cantidad de producción de frutos o flores de una planta, en este caso estudiamos la encina", es decir, que tras un año de abundante fructificación o floración, le sigue un año de escasez. De aquí la importancia de la investigación que recién comienza. La incertidumbre en todo tipo de negocio siempre es negativa y más aún cuando, a dicha inestabilidad se le suman otros factores externos como el clima, incontrolable. Así, estos investigadores de la Universidad capitalina trabajarán hasta el 2011 para que las conclusiones de esta investigación se agrupen en un modelo teórico con el que poder prever el estado de las encinas y su fructificación atendiendo a diferentes variables externas de manera que los agricultores puedan planificar su negocio pudiendo así eliminar el sometimiento a los imprevisibles factores natrurales, clave para la buena marcha de en sector como el de la agricultura.

Con estos deseos y aspiraciones se ponen manos a la obra. Las zonas de acción, tres parcelas onubenses. La primera ubicada en el municipio de Calañas, un terreno cedido por la Junta de Andalucía, en el que este grupo de investigadores lleva trabajando ya siete años en el comentado análisis de la poda. La localidad de San Bartolomé también acoge estos trabajos en una de sus dehesas de encinas particulares, así como tabién trabajan en Villanueva de los Castillejos, en una de las fincas cedidas de nuevo por la Administración Autonómica.

Una vez delimitada la zona de acción, los investigadores comienzan con su labor. En palabras de Mª Reyes, "el trabajo empieza en el campo. Todos nosotros, junto con un grupo de becarios que han colaborado desde el principio, contamos los árboles, los medimos, extraemos de ellos muestras que nos permitan determinar su estado, así como también muestras del terreno para realizar un estudio de la base y, al fin recogemos las bellotas". Así tras varios días en el campo, comienzan a trabajar sobre los datos para, en suma, intentar sacar conclusiones que ayuden a reducir la entropía con la que la naturaleza ha castigado y sigue castigando, en muchas ocasiones, al hombre desde el principio de los tiempos.

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