Homenaje de la tertulia a Litri hijo

  • La entidad de la que es titular su padre, reconoció anoche con la entrega de su insignia de oro los veinte años como torero de alternativa y símbolo del litrismo de la última época a Miguel Báez Spínola

Veinte años de alternativa fueron homenajeados anoche en la sede de la Tertulia Miguel Báez 'Litri'. En pleno corazón del barrio del Matadero Miguel Báez Spínola recibía el homenaje de un nutrido grupo de tertulianos, amigos y demás presentes en una abarrotada estancia repleta de trofeos y recuerdos de muchos años de litrismo.

Miguel Báez Spínola tomaba la alternativa en la feria de la vendimia de Nimes en pleno septiembre del año 87 de manos de su padre. Veinte temporadas jalonarían después, incluido ese punto final de la despedida en la México, toda una trayectoria importante para la Huelva taurina que ayer se lo quiso agradecer un poco más al torero.

Algo mas allá de las 20.30 horas llegaba el diestro a la sede de la Tertulia, acompañado de su esposa Carolina Herrera, su padre como titular de la entidad y personas muy cercanas a su circulo personal.

Después de unas palabras de introducción al acto por parte del periodista y tertuliano Vicente Parra Roldán se pasó a la proyección de un documental emitido en su día por televisión y que recoge una semblanza de la dinastía Litri y donde además se proyectan los momentos primeros de una carrera de la que sin duda se deducen muchas y buenas cosas.

Serian después dos buenos amigos los que puntualizaran sobre la figura del torero y la persona, porque tanto Emilio Silvera como Javier Rebollo tenían argumentos sobrados para engrandecer el homenaje al torero por sus veinte años de alternativa.

En sus comienzos se basó Emilio para dejar frases muy contundentes en torno a Miguel. Desde ese "me siento enormemente afortunado de haber hecho el paseíllo con Miguel" hasta ese "si Miguel ha sido grande como torero más grande lo es como persona".

Y es que sin duda Emilio pertenece por entero a esa época en la que Miguel empezó a acariciar la idea de ser torero.

Javier Rebollo cargó sin duda con la parte más personal de unos recuerdos de juegos y amistad en torno al amigo que un día le llevaron a meterse de lleno en la afición al toro.

Miguel por su parte agradeció el homenaje por parte de todos. "Haber tenido una afición incondicional detrás tuya es indispensable para haber superado los momentos amargos de esta profesión".

Distendido, amable y en parte también emocionado, el torero volvió a sentir junto a su esposa el calor del litrismo que además le impuso de manos del actual presidente de la Tertulia, Pepe Castilla, la insignia de oro de la entidad como testimonio de un homenaje merecido.

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