La Guardia Civil espera refuerzos mientras sigue la oleada de asaltos

  • Más de la mitad de los 75 efectivos prometidos para 2007 aún no se han incorporado · Desde la primera aparición de las bandas organizadas en Huelva en 2006 no se han producido detenciones

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Las bandas criminales que operan en Huelva, de norte a sur de la provincia, no sólo han puesto contra las cuerdas la seguridad en las zonas de actuación de estas bandas sino que además, a punto de cerrarse el ejercicio, sacan a la luz las siempre polémicas deficiencias de plantilla en los cuerpos policiales.

Ahora, cuando toca hacer balance, salta la guerra de cifras sobre los efectivos reales de la Guardia Civil -con alrededor de 1.400 agentes- y los compromisos de aumento de efectivos en suelo onubense. Han pasado varios meses desde la controvertida operación verano (Huelva fue una de las pocas provincias en las que no hubo refuerzos de personal) y las promesas del Gobierno siguen estando sobre el papel, al menos en parte.

Según fuentes consultadas por este diario, el aumento de la plantilla que se ha registrado en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva este año, "la mejor de la historia" según la calificó la Subdelegación del Gobierno cuando anunció 75 nuevas incorporaciones (antes del verano) ha sido fundamentalmente en la Policía Judicial y sobre todo en los acuartelamientos que se han convertido en puestos principales, mientras que el resto de las unidades permanece a la espera.

De hecho, más de la mitad de las plazas anunciadas como vacantes en la estructura de puestos de trabajo del Instituto Armado en Huelva, entorno a 40 efectivos, no llegarán hasta el primer trimestre de 2008.

Y precisamente en uno de los puntos calientes en materia de seguridad en la recta final del año, la Dehesa Golf (Aljaraque), machacada desde el pasado noviembre por una de las bandas profesionales de atracadores que actúa en la provincia, no se prevé que aterricen agentes de la nueva hornada (salvo que se produjera un cambio inesperado de última hora).

En estos momentos, Aljaraque cuenta con 16 efectivos (un sargento, un cabo y 14 guardias civiles), por lo que únicamente puede mantener una patrulla de 8 horas (en los turnos de mañana, tarde y noche) mientras que del servicio de puerta se lleva otros tres guardias. Esto suma a diario un total de nueve agentes y hay que tener en cuenta tanto los descansos del personal como los permisos o bajas que puedan producirse. A raíz de la oleada de robos que se está produciendo en la zona, el refuerzo en la vigilancia llega de la misma Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia y, al igual que ocurrió en verano con el panorama que la Guardia Civil se encontró en Punta Umbría, se están enviando patrullas de puestos limítrofes como Gibraleón o Punta.

Y la situación vuelve a repetirse: se están dando lagunas de vigilancia a costa del refuerzo en el término de Aljaraque, tal y como sucedió en las zonas de interior de la provincia para poder cubrir la Costa durante los meses de verano.

Mientras la Guardia Civil se arma de paciencia a la espera de la llegada de los efectivos prometidos, los grupos criminales siguen teniendo a la provincia onubense como uno de sus centros de operaciones sin que, después de dos años, se haya producido ninguna detención relacionada con los atracos que vienen registrando desde 2006 a manos de bandas organizadas.

La primera alarma saltó precisamente el año pasado, cuando un grupo muy experto puso en jaque a empresas ubicadas en la comarca del Condado, después de desvalijar varias firmas ubicadas en polígonos industriales en Almonte, La Palma, Rociana, Bonares y Moguer.

Sin embargo, la actividad de estas bandas se ha incrementado a lo largo del presente año, con incursiones en municipios de la Costa y apariciones en pequeños núcleos como El Granado o Candón (Beas), donde se registraron sendos atracos a entidades bancarias en el mismo día. En estos robos, los autores actuaron a cara descubierta, no utilizaron armas y abandonaron el vehículo que utilizaron para perpetrar el atraco cerca de Cartaya.

Posteriormente, se conocía la oleada de robos en chalés de la Dehesa Golf (Aljaraque), robos que se consiguieron mantener en el más absoluto de los silencios hasta que la clase política se vio afectada de lleno, con el asalto a la vivienda de la portavoz del grupo municipal del PSOE en el Ayuntamiento de Huelva, Manuela Parralo, que sorprendió a un grupo de encapuchados en el interior de su casa. Los vecinos de la zona lamentan que, de no haberse convertido Parralo en una de las víctimas, la situación que se está viviendo en La Dehesa no se hubiera conocido ya que el asalto a la portavoz socialista fue el sexto o séptimo que se registraba en la zona residencial en el corto espacio de unas dos semanas.

A pesar de que las fuentes oficiales garantizaron el refuerzo de la vigilancia, la banda ha continuado imparable y a mediados de este mes se registraba el último de los robos, el que hace el número once, sorteando las medidas de seguridad que se han puesto en marcha en la zona.

Entre tanto, hacía su aparición otro grupo con un 'modus operandi diferente' y cuyos miembros son todos de nacionalidad española. Este grupo asaltó a punta de pistola, utilizando la violencia y de madrugada, una vivienda en el 'Alto Don Gaspar', en Pozo del Camino (entre Ayamonte e Isla Cristina) y fue detenido por la Guardia Civil.

Días después del último ataque en La Dehesa, el punto caliente se desplazaba a la comarca de la Sierra. Aquí, tres empresas cárnicas eran objeto de robo en sus respectivas centrales sin que, hasta el momento, se haya aclarado la autoría ni se hayan producido detenciones.

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