La Guardia Civil afirma que el asesino quería causar dolor a las víctimas

  • Miguel Ángel estaba en la ducha y lo atacó a la salida del baño. Estaba desnudo e indefenso

Baño en el que se estaba duchando Miguel Ángel cuando fue asaltado. Baño en el que se estaba duchando Miguel Ángel cuando fue asaltado.

Baño en el que se estaba duchando Miguel Ángel cuando fue asaltado.

Uno de los agentes de la Guardia Civil que realizó la primera inspección ocular en el piso de la avenida de los Reyes donde fueron asesinados brutalmente el 27 de abril de 2013 Miguel Ángel Domínguez y su hija, la pequeña María, declaró ayer por vídeoconferencia en sede judicial que el autor de los hechos entró aquella noche al domicilio con la intención "de matarlos" y descartó el robo como móvil de un crimen especialmente sangriento.

El experto de Criminalística indicó que ni el portal ni la puerta de acceso de la vivienda estaban forzados. Miguel Ángel se encontraba en la ducha cuando el agresor entró en la casa. Salió desnudo y no tuvo tiempo ni de secarse: "El primer ataque se produjo a la entrada del pasillo, justo a la salida del cuarto de baño". La lucha fue "bastante fuerte". Tanto que halló salpicaduras de sangre "incluso detrás de las puertas". El que lo hizo "sabía a lo que iba e iba a matarlos".

La niña buscó un cuchillo en la cocina para defender a su padre o defenderse ella"

A Miguel Ángel, de complexión fuerte, le dio puñaladas con la intención de "causarle dolor y debilitarlo antes de matarlo". Citó como ejemplo una de las cuchilladas que le asestó en la axila. En un primer momento de la inspección ocular, los investigadores pensaron que las múltiples heridas que presentaba la niña se las había hecho el agresor "para separarla del padre", ya que ella estuvo en la habitación de matrimonio donde Domínguez recibió muerte. "Pero luego vimos que no", que las que tenía en el cuello eran "claramente para matarla".

De hecho, los cadáveres de padre e hija tenían dos cortes profundos en la tráquea. Y ambos presentaban heridas que, a juicio del agente, se realizaron posmortem. En el caso de Domínguez, que yacía bocabajo con las manos bajo el pecho y el rostro orientado hacia la cama, llamó la atención de la Benemérita una gran cruz en la espalda realizada con un arma cortante "cuando ya no se movía o no podía moverse".

Este guardia civil detalló que la cría se encontraba tendida bocarriba en su habitación. Llevaba puesto un vestido blanco que estaba completamente "rojo de sangre". Presentaba "heridas muy grandes". Antes de perecer, según el investigador, María consiguió escapar y fue a la cocina a por un cuchillo "para defender a su padre o para defenderse ella". Se refugió en su cuarto. En las manos tenía cortes de defensa. Trató de protegerse del animal que se le abalanzó encima sobre la cama y que le causó 104 heridas en su pequeño cuerpo infantil.

El agente concluyó que el asesino era "una persona conocida, porque el hecho de que el cadáver de la niña apareciera tapado significa que el autor mostró arrepentimiento".

Cuestionado por la defensa sobre por qué en un primer momento no se recabaron como posibles pruebas las toallas limpias de los dos baños en los que el Instituto Nacional de Toxicología halló ADN de Medina, el guardia indicó que en la primera inspección ocular suelen llevarse las evidencias más destacables, como las toallas que estaban llenas de sangre.

El investigador agregó que el asesino, después de cometer los crímenes, se duchó en el cuarto de baño en el que lo había hecho antes Miguel Ángel Domínguez, el del pasillo. Y que también se aseó las manos en el lavabo.

Ayer, por primera vez, Medina se mostró inquieto, incómodo de verdad con lo que estaba escuchando. No paraba de moverse en la silla, de frotarse las manos, de negar con la cabeza. Dirigió la mirada en repetidas ocasiones hacia la bancada, en la que encontró la complicidad de sus familiares.

Aunque ayer estaba previsto que el jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil prestara testimonio, la magistrada presidenta de la sala, Carmen Orland, decidió posponerlo para hoy para que la sesión (que acabó a las 20:00) no se eternizara. Junto a él declararán otros once agentes del Instituto Armado.

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