Exhumaciones, tumbas vacías y sólo una imputada

  • En España ya se han abierto fosas en Zaragoza, Albacete, el País Vasco, Alicante o Barcelona

El caso de los presuntos robos de bebés nacidos en centros hospitalarios entre los años 50 y los 90 del pasado siglo no es único de Huelva. Salpica a toda la geografía nacional. Y en muchas otras ciudades ya se ha procedido a levantar distintas áreas de los camposantos donde se enterraba a los fetos y los bebés fallecidos en busca de respuestas. Porque parte de esas respuestas, las que ansían con todas sus fuerzas aquellos que sospechan que sus hijos o hermanos les fueron arrebatados vilmente y entregados a otras familias, están ahí, bajo la tierra.

A finales de febrero ya se había practicado una veintena exhumaciones en España. En todos los casos han servido a las familias afectadas para deshacerse del insoportable peso de la duda: si se comprueba que los restos hallados son, en efecto, de sus hijos, para descansar en paz y tener un lugar al que llevarles flores; si se comprueba que no están en la fosa, para seguir en la incansable lucha de averiguar qué ocurrió con ellos, por qué y, sobre todo, dónde están. De ahí la importancia de la investigación de las fosas comunes onubenses que requiere SOS Bebés Robados Huelva.

Ya se han realizado en el País Vasco, en Barcelona, Alicante, Zaragoza y Albacete. A la vuelta de la esquina están otras en Castellón y Cádiz. En Madrid se han desenterrado otras dos tumbas. Aunque en algunos casos ya se ha demostrado -mediante la prueba de ADN- que los restos sepultados correspondían con los del bebé de la familia que lo buscaba, como en los de Zaragoza y Albacete, en otros tantos se está a la espera de los resultados de la analítica y en otros, como en tres de las exhumaciones realizadas en el País Vasco, se han hallado los féretros vacíos.

Pese a lo escandaloso de esta presumible realidad acontecida no sólo durante el franquismo, sino también durante la democracia, hasta el momento sólo ha sido imputada por los hechos una persona: sor María Gómez Valbuena, que está siendo investigada por un juzgado madrileño por atribuírsele un delito de detención ilegal presuntamente cometido cuando trabajaba codo a codo con el doctor Eduardo Vela en la madrileña clínica de Santa Cristina. Ella, como la apertura de las sepulturas, podría arrojar algo de luz al férreo y oscuro panorama de las extrañas desapariciones de recién nacidos.

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