Eterna lucha contra el juego

  • Presidente de Apreja

Lo tuvo todo, lo perdió y con trabajo y apoyo pudo recuperarlo. La vida de Antonio Gutiérrez no ha sido fácil, se cruzaron en ella los juegos de azar y esa adicción se convirtió primero en su peor enemiga y después en una razón para ayudar a los demás. Desde hace nueve años preside la Asociación para la Prevención y Rehabilitación de los Jugadores de Azar (Apreja), una entidad onubense que se sitúa en el barrio con mayor presencia de salones de juego: Isla Chica.

Relata su experiencia personal con sencillez: un trabajo con grandes ingresos y manejando elevadas cantidades de dinero se mezcló con mucho tiempo libre alejado de su familia y el juego, "que comenzó como una distracción" acabó por ser lo que daba sentido a mi vida". Fueron momentos difíciles, que obligaron a su familia a trasladarse a Huelva y le hicieron perder sucesivos puestos de trabajo. "El juego me llevó a la ruina", asegura.

Llegó obligado a una asociación, pensando que "no me iban a enseñar nada, que los iba a engañar como a todo el mundo. Y resulta que sí que me ayudaron". Hace 15 años que dejó de jugar y su experiencia la ha aprovechado para ayudar ahora a aquellos que caen en el juego y en otras adicciones, porque según asegura "estamos encontrando muchos problemas en los jóvenes que son adictos a la telefonía móvil: los hay que gastan hasta 30 euros al día". Internet es otro de sus caballos de batalla, con una atención especial a las compras compulsivas, haciendo frente a estas nuevas adicciones con charlas y formación en los institutos. Otra guerra por ganar es que las mujeres reconozcan la adicción al juego; "ahí no ha llegado todavía la igualdad".

Antonio compagina esta labor de ayuda a los demás con su trabajo gestionando los abonos de la plaza de toros de La Merced. Con edad ya de estar jubilado, recupera de esta forma el tiempo perdido por el juego y aprovecha para disfrutar de sus cuatro hijos y sus cinco nietos. "Gracias a Dios estoy vivo y trabajando", recuerda a quien lo escucha.

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