Consumo retira 605 juguetes en Huelva en lo que va de año

Ya huele a Navidad. Las ciudades se engalanan para recibir a los magos de oriente. Pero los verdaderos protagonistas de estas fiestas son los niños y, con ellos, los juguetes, continuos compañeros de los más pequeños por lo que su control es fundamental. Por ello, el Servicio de Consumo de la Junta de Andalucía realiza durante todo el año controles e inspecciones de los juguetes expuestos en las tiendas andaluzas, una labor que intensifica en estas fechas. 14 muestras de los que se comercializan en Huelva se han enviado a laboratorios específicos y 29 unidades se han analizado en cuanto a su etiquetado, todo en el marco de la campaña de Navidad que comenzó en septiembre y que aún continua, a expensas de la publicación de sus resultados.

Una campaña ésta basada en los continuos trabajos de inspección, control y sanciones que el Servicio realiza en toda la comunidad durante el resto del año. En el caso de Huelva, según fuentes de la delegación provincial del gobierno, 203 han sido los controles que se han realizado en la capital y su provincia a lo largo de este año que han supuesto un montante de sanciones por valor de 3.300 euros. Y es que las irregularidades que se detectan son de muy distinta índole. 1.500 euros del total en sanciones responden a fallos en la calidad del producto, con la misma cantidad se saldaron la sanciones por defectos en el etiquetado, y el resto, unos 300 euros, se recaudaron por otro tipo de irregularidades. Además de las sanciones económicas, en lo que va de año se han retirado 605 unidades de juguetes de las tiendas de Huelva. Entre las causas de las sanciones más comunes, con la posible retirada del producto, se alza la seguridad como la más importante e imprescindible, junto a la calidad, otra variable con poder para anular cualquier juguete que no cumpla con la normativa. Se trata del llamado Marcado C, cuya inclusión en las etiquetas de los juguetes prueba que éste cumple los requisitos de calidad impuestos por la Unión Europea, de lo contrario son peligrosos para sus pequeños usuarios.

Con todo, de las 605 unidades de juguetes retiradas, 37 formaban parte de la red de alerta elaborada conjuntamente por la Unión Europea y las distintas administraciones públicas, una lista de juguetes no recomendados por los propios fabricantes o por la comprobación de fallos en su funcionamiento. El resto, 568 suman las retiradas promovidas por las continuas inspecciones realizadas por el Servicio de Consumo andaluz, unos juguetes procedentes en su totalidad de las tiendas de precio reducido, comercios cuyas unidades suelen reunir la mayoría de las irregularidades que se detectan tanto en la onubense como en el resto de las provincias de la comunidad.

En cuanto a estas actuaciones propias de este Servicio andaluz, son de destacar las causas de su retirada. Según la delegación del Gobierno en Huelva, 91 de éstos juguetes sancionados se retiraron por no contar en su etiquetado con el Marcado C, el estándar de calidad a nivel europeo que agrupa una serie de exigencias como, por ejemplo, la prohibición de que los juguetes cuenten con piezas muy pequeñas sobre todo en lo que se refiere a los destinados a niños menores de tres años, cuya normativa lógicamente es más restrictiva. La mayoría de estos sancionados, 279, no tenían etiquetado y el resto, 146, no contaban con la etiqueta en español, una infracción de carácter grave por el valor informativo y orientador de las etiquetas obligatorias en todos los productos y también en los juguetes. En el menor de los casos, el Servicio detectó la falta del importador en las etiquetas de 53 juguetes que, por esto, también merecieron su retirada. En cuanto a la aplicación de estas sanciones, un total de 466 unidades fueron retiradas voluntariamente por los propios comerciantes, aunque el resto, 102, han tenido que ser destruidas.

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