Condena de cinco años por atracar armado y disfrazado un estanco

  • El individuo consiguió un botín de 2.000 euros en metálico y varias cajas de tabaco

Palacio de Justicia que alberga la Audiencia Provincial. Palacio de Justicia que alberga la Audiencia Provincial.

Palacio de Justicia que alberga la Audiencia Provincial. / alberto domínguez

El Juzgado de lo Penal número 2 de Huelva ha condenado a un hombre a cinco años de cárcel por atracar un estanco de la capital disfrazado y armado con un cuchillo de cocina con el que intimidó al propietario y los empleados, y se llevó 2.000 euros y varias cajas de tabaco.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, lo considera responsable en concepto de autor de un delito de robo con intimidación con la concurrencia de las agravantes de uso de disfraz y reincidencia.

Un empleado persiguió al delincuente estando en contacto con la Policía Local

Además de la pena de cárcel, le impone la accesoria de inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, así como al pago de las costas del procedimiento, y le absuelve de un delito de atentado a agentes de la autoridad por el estaba acusado.

Asimismo, el juez acuerda denegarle el beneficio de la suspensión de la pena de prisión impuesta.

Se considera probado que a las 17:15 del 21 de abril de 2017, el acusado, con ánimo de obtener un beneficio económico ilícito y tapando su cara con un gorro, unas tiras adhesivas y unas gafas de sol que impedían ver su rostro, entró en un estanco sito en la calle Antonio Delgado, en la barriada de Isla Chica, en horario de apertura al público.

Allí, mientras esgrimía un cuchillo de cocina de 24,5 centímetros de largo, le dijo a los empleados: "Esto es un atraco, si no hacéis nada no os pasará nada" y se apoderó de 75 cajetillas de tabaco de diversas marcas y una caja de puros, así como de 2.000 euros en efectivo que sustrajo de la caja registradora, mientras el propietario y los empleados del estanco se escondían en la trastienda.

Tras ello se dio a la fuga y fue perseguido por un empleado del estanco, que se mantenía en contacto con la Policía Local durante la persecución e indicaba a la fuerza actuante por dónde se dirigía el acusado.

Cuando los agentes de la Policía Local los encontraron, dieron el alto al acusado y éste se giró hacia ellos con el cuchillo en una mano y una pistola de juguete de apariencia real en la otra, dejando todo ello en el suelo cuando fue requerido por los agentes y siendo reducido a continuación.

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