Cádiz y Huelva en el horizonte

  • lLa proa del monumento de la avenida de Cádiz deberá encontrar una nueva rotonda para su colocación

  • Abría un camino de unión al menos en el afecto de dos provincias separadas

Reinterpretación del monumento de la avenida de Cádiz en una de las futuras rotondas que se diseñan en el Ensanche. Reinterpretación del monumento de la avenida de Cádiz en una de las futuras rotondas que se diseñan en el Ensanche.

Reinterpretación del monumento de la avenida de Cádiz en una de las futuras rotondas que se diseñan en el Ensanche. / dibujo: alfonso aramburu

Si la eliminación del viaducto que salvaba las vías del tren desde la Alameda Sundheim permite ahora ver completa la calle Padre Laraña, rotulada en 1968 y asfixiada por este entramado, igualmente también nos deja sin la avenida de Cádiz.

Ésta era el único elemento visual con el que se contaba como referencia a la relación existente entre las dos únicas provincias de España que aún no están unidas y quisieron hermanarse en 1975: Huelva y Cádiz.

De aquello era igualmente testigo la proa que desde el viaducto entraba en la misma Alameda Sundheim. El monumento realizado por Alfonso Aramburu, que también ha desaparecido de este espacio con la demolición del puente, ya que se encontraría en medio de la calle Padre Laraña y no en la avenida de Cádiz, que desaparece aquí como tal. Aseguran que el monumento está a buen recaudo, aunque ahora habrá que buscarle nueva ubicación. Esta situación conlleva a que en un futuro se tenga que trasladar a alguna de las rotondas que se habrán de crear en el entorno de la avenida Miss Whitney o en la conexión con El Punto.

No se sabe muy bien cómo quedara todo. Si la avenida de Cádiz será el enlace de la calle Padre Laraña a la nueva estación de trenes o por el contrario habrá un nuevo trazado desde El Punto para conectar con el Ensanche y dar continuidad a la avenida que se adentraba hasta enlazar con la rotonda del Nuevo Colombino.

Con anterioridad se perdió la fuente de la plaza de las Monjas, que simbolizaba aquella unión. Lo cierto es que era lo más acertado en la reforma de la plaza de Alejandro Herrero, que era amplia, sencilla, moderna y elegante. Nada que ver con el afán innovador de la nueva fuente que la reemplazó, que es tan igual a cualquiera de las que en ese momento se pusieron en otros puntos de la ciudad, con su gresite. Con la desaparición de la fuente se perdió la placa del hermanamiento de Huelva y Cádiz que la misma simbolizaba. Menos mal que lo que no se perdió en ningún momento es la cercanía de los onubenses con los gaditanos, aunque sea en lo afectivo porque no hay carretera que una de manera física a las dos capitales.

Aún queda la placa que está en el patio del Ayuntamiento de Huelva. Este es el único reflejo de aquellos actos vividos en 1975, que culminaron en enero de 1976: "En esta fecha se culminan y sellan los actos de hermanamiento entre las ciudades de Cádiz y Huelva. Que la historia sea testigo del deseo y la esperanza de ambas ciudades de caminar más unidas, en todos los órdenes, hacia su futuro".

Una jornada en la que por parte del alcalde de Huelva, Carmelo Romero Núñez, se hablaba de que "nuestro problema es una carretera, una carretera que nos una, es el problema de dos capitales de provincias, las únicas que no tienen comunicación directa en todo el ámbito nacional, siendo limítrofes". Trató de los problemas económicos para llevar adelante la nave de un Ayuntamiento y se mostró esperanzado en la Ley de Bases del Estatuto de Régimen Local, en la que se reconocerían sus derechos básicos, de representatividad del pueblo en las corporaciones, y se habla incluso del sufragio universal. No hay que olvidar que todo se esperaba que cambiase tras la muerte de Franco dos meses antes, en noviembre de 1975. Carmelo Romero fue el que en la visita de Juan Carlos I, desde los balcones del Ayuntamiento ya reivindicaba las carreteras de Huelva que "de nacional solo tienen el nombre", dijo a voz en grito.

Jerónimo Almagro y Montes, alcalde de Cádiz, argumentaba que "estamos uniendo tierras y hombres, dos pueblos que han estado separados por mares, aire y ríos, y unidos también por ellos, pero sin una comunicación directa que en lo material consagre estos valores políticos fundamentales".

Es fácil entender que aquel 10 de enero de 1976 hubiera incluso contra programación por parte de Televisión Española dedicando una atención especial al Coto de Doñana y su protección.

Si difícil es llegar algún día a una opción viable y clara de unión con Cádiz por el Norte -que no tiene problema de linces, sino de inversión económica- lo que parece paradójico es que en Huelva se estén perdiendo al menos aquellos símbolos que reflejaron en su día el hermanamiento de las dos ciudades. Un recuerdo siempre reivindicativo. La proa del monumento de Aramburu es bastante simbólica como elemento de fuerza marinera que abre el surco en los sueños de esta empresa.

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