Brindis en honor de 'Los últimos de Filipinas'

  • El soldado almonteño José Jiménez Berro recibe un simbólico homenaje

Comentarios 2

Quien le iba a decir al soldado almonteño José Jiménez Berro que la mismísima presidenta de Filipinas, la heredera del valiente jefe revolucionario tagalo que mandó acabar con los españoles colonizadores, Emilio Aguinaldo, iba a recorrer los 12.000 kilómetros que separan Almonte de Baler para inaugurar un centro cultural que ensalza la amistad, la cultura y la cooperación entre España y el país asiático.

Las vueltas que da la vida. Han pasado 109 años desde que un grupo de 33 soldados españoles, reclutados a la fuerza por el ejército de la Regente por impago de las 2.000 pesetas que costaba la redención de filas, se convirtió en el único orgullo que le quedaba a España tras el llamado Desastre del 98. Perdió Cuba y Filipinas a manos del potente ejército de Estados Unidos. Entonces, los miembros del Congreso español: Sagasta, Cánovas (que fue asesinado) y Salmeron tuvieron que tragarse el orgullo patrio.

Menos mal que un puñado de soldados de un perdido destacamento en Baler (ubicado en la isla filipina de Luzón) estaba protagonizando una gesta que hasta se estudia en la academia de guerra norteamericana de West Point. Aguantaron un año las arremetidas del feroz ejército tagalo, muy motivado por las ansias de independencia de España. Y lo hicieron heroicamente, parapetados en una pequeña ermita durante nada menos que 337 días con todas sus noches, entre 1898 y1899 , sin saber que la guerra contra Estados Unidos había acabado un año antes con el oprobio del Tratado de París.

De los 52 soldados sobrevivieron 33. Entre ellos estaba el almonteño José Jiménez Berro, un campesino.

Regresó a Almonte donde murió cuando tenía 80 años, en 1956. Se le conoce como el héroe de Baler y eso que el dictador Francisco Franco le quitó la pensión concedida en su día y lo metió en la cárcel por tener tres hijos en el bando republicano. Pero salió pronto.

Su historia personal la ha recogido su bisnieto, Juan Matías Ojeda, en un libro, para que no caiga en el olvido. Ayer, Ojeda lo recordaba emocionado junto a un tataranieto al lado de la ermita levantada en su memoria en Almonte.

Los sones de la canción 'Yo te diré' o 'la guapa tagala', la banda sonora del film 'Los últimos de Filipinas', de Antonio Román, retrotrajeron la historia. Allí el antes campesino Jiménez Berro cantaría aquello de "me faltan tus besos, tu risa, tu despertar", pero él despertó de una pesadilla y regresó a su pueblo dejando atrás un Desastre, el del 98.

Hoy, más de un siglo después, en Almonte se levanta una coqueta réplica de lo que fue su hogar de resistencia durante 337 días aunque en forma de centro cultural. Y la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, brindó en su honor con espumoso Raigal y al son de la flauta y el tamboril con salve rociera incluida.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios