El Ayuntamiento afirma que el mercado abrirá en septiembre

  • Después de casi tres años de retraso, el Consistorio está a expensas de una reforma en los cuadros de contadores para entregar a los detallistas los boletines de luz y agua

Tras casi tres años de espera -la apertura al público estaba inicialmente prevista para octubre de 2006-, los detallistas del Mercado del Carmen comienzan a ver la luz al final del túnel y ya andan contando los días que restan para trasladarse a la nueva plaza de abastos de la capital. Aunque se ha predicho que el edificio de la Avenida de la Ría podría inaugurarse durante la festividad de la Virgen de la Cinta (8 de septiembre), nadie se arriesga a concretar por ahora el día en que finalmente se hará efectiva, después de toda una odisea que ha obligado a ir retrasando las fechas una y otra vez. Eso sí, el Ayuntamiento de Huelva asegura con rotundidad a este diario que "la inauguración se llevará a cabo en el próximo mes de septiembre".

En el aire están aún la entrega de los boletines de luz y de agua a los minoristas, que no disponen en este momento del permiso para acceder en sus concesiones a estos recursos básicos, una situación motivada por el requerimiento por parte de Endesa a la empresa constructora, Azagra, del rebaje en la altura a la que había instalado los cuadros de contadores para prevenir incendios, explicó el secretario de la Asociación de Detallistas del Mercado del Carmen, Miguel Rodríguez.

El monumental retraso se ha debido, en gran medida, a los errores garrafales que se han producido en el desarrollo del proyecto, una situación que "no ha estado nunca ni en nuestras manos ni en las del Ayuntamiento, y todos estamos haciendo un gran esfuerzo porque todo esté listo cuanto antes". Entre los escollos que han contribuido a retranquear el avance de las obras del edificio de la Avenida de la Ría, cabe destacar la construcción de un montacargas de dimensiones insuficientes que fue cambiado por otro apto un año más tarde, que la churrería no contara con extractor de humos o el nada desdeñable hecho de que los camiones de gran envergadura "no pueden entrar al mercado porque la puerta es demasiado baja", indicó el frutero Paco Zumalabe. En este punto, explicó que "aquí entran cada día entre 30.000 y 40.000 kilos de mercancía y buena parte de ella la descargan camiones muy grandes" que se verán obligados a depositarla en el muelle de carga de la calle Cádiz, "y no podrán hacerlo antes de las 07:00 debido a la normativa de ruidos". Por tanto, sólo contarían con un plazo de dos horas para desembarcar los productos que abastecerán diariamente al mercado onubense, que abrirá sus puertas en torno a las 09:00.

Con todo y pese al nuevo plazo estimado, el escepticismo planea sobre los mostradores de los detallistas del mercado. El constante baile de fechas de apertura, reconoce Miguel Rodríguez, ha generado una situación de decepción y desánimo entre los comerciantes que no desaparecerá "hasta que tengamos las llaves en nuestras manos". La frutera Paqui Pérez, por ejemplo, confiesa haber perdido la paciencia "y estoy viendo que llegará Navidad y aún estaremos aquí". Otros, los más optimistas, piensan que no será hasta noviembre cuando el Mercado del Carmen abra sus puertas al público de una vez por todas.

Cuando se salven todos los contratiempos, los minoristas esperan que el traslado a los 186 puestos de la nueva plaza de abastos pueda llevarse a cabo en un intervalo temporal que oscila entre una semana y un mes. El carnicero Juan María Romero señaló que "para mí serían necesarias unas tres semanas para el traslado", una actividad que la mayoría tiene previsto realizar por las tardes, una vez terminada la jornada laboral en el viejo edificio. El secretario de la Asociación de Detallistas del Mercado del Carmen, Miguel Rodríguez, explicó que la idea es "cerrar el mercado viejo un sábado y abrir el nuevo un martes".

Pese a la desesperación, también hay lugar para la nostalgia en el corazón de los minoristas: "Echaremos de menos esto", declaró la mayoría. Por ello, piensan, cada uno a su modo, preparar una fiesta de despedida para la vieja plaza de abastos. Rodríguez, propietario del bar Miguel, explicó que "siempre tendré en el recuerdo esta cafetería y la despediré por todo lo alto: llevamos aquí 130 años y han pasado por esta cafetería cuatro generaciones, lo mínimo es hacerle una gran fiesta".

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