Aromas florales en Zalamea al paso de la Custodia

Uno de los altares montados en las calles de Zalamea. Uno de los altares montados en las calles de Zalamea.

Uno de los altares montados en las calles de Zalamea. / jiménez

Las calles del centro de Zalamea se llenaron de los aromas de las juncias, mastranto y otras plantas aromáticas que sirvieron de alfombra al paso del cortejo del Corpus, que partió tras la misa desde la Iglesia de la Asunción.

La procesión realizó varias paradas en los altares o descansos que hermandades y particulares instalaron durante el recorrido.

La Hermandad de San Vicente Mártir instaló su parada en la Calle de la Plaza, instalando en el descanso un altar con un cuadro de San Vicente de principios del siglo XX y las imágenes de San José y la Asunción que se encuentran habitualmente en el retablo de la ermita.

Varias paradas por las calles Fontanilla y Tejada hasta llegar a la Plaza de Talero, donde en una de las casas señoriales se ubica el altar más antiguo del Corpus, de cerca de doscientos años. La Agrupación de Fieles de la Divina Pastora instaló su altar en la Casa Parroquial, donde la Agrupación de Fieles de la Divina Pastora.

Antes de entrar en el templo, el altar instalado por la Real Hermandad de Penitencia sirvió de punto final al recorrido. En esta ocasión la cofradía escogió la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre.

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