Andamios en los altares

  • Los murales del altar mayor de la parroquia de San Juan Bautista están en proceso de restauraciónl y al séptimo mes... Desde el pasado mes de julio y hasta el próximo mes de enero se llevarán a cabo estos trabajos cuyo coste a ascendido a más de 300.000 euros.

Un espectacular mural de tela, reproduciendo al detalle el retablo mayor de la parroquia de San Juan Bautista, de San Juan del Puerto, da la bienvenida desde este pasado mes de julio a los vecinos de esta localidad. Una espectacular reproducción que esconde el no menos espectacular andamiaje plantado en presbítero del altar mayor de este templo sanjuanero.

Andamios, que con sus diferentes plantas y estructuras, ocultan a la vez los murales o pinturas, realizadas en el siglo XVIII por el artista José Corbalán, que decoran y se extienden por esta capilla mayor.

Ha llovido mucho desde entonces, y estos tres siglos a sus espaldas no han pasado en vano. "Estaban en muy mal estado de conservación, con muchos desprendimientos, con infinidad de oquedades, levantamientos y, sobre todo, con mucha suciedad. Suciedad superficial producida por el humo de las velas y del incendio que se produjo en la década de los 80, del polvo que se ha ido acumulando en al superficie y que ha ido enmascarando los colores originales utilizados por el artista, entonces el aspecto que van tener estos murales cuando terminen estros trabajo de restauración va a ser totalmente distinto al que conocemos", apunta Jesús Mendoza Ponce, el restaurador que dirige estos trabajos en el templo de San Juan.

Mendoza, junto a su equipo restaurador, formado por Inma, Héctor, Rafael, Paula y Juan Pedro, se afana por devolverle el aspecto original a este sombrío, de momento, mural. Desperdigados por los diferentes pisos del andamiaje, y con variadas y singulares herramientas, -gomas de borrar, pincel, jeringas, lápiz de fibras de vidrio, sin disolventes para que estos no actúan en la pintura...- estos seis intrépidos restauradores van ganándole terreno a la suciedad.

"Aún nos encontramos en la primera fase. Ya hemos fijado la policromía en peligro de desprendimiento, y a la vez que estamos limpiando, vamos inyectando las oquedades del mortero, del mortero base al muro, para evitar nuevos desprendimientos de mortero", explica Jesús mientras hace una demostración quirúrgica con una inyección sobre la bóveda.

Bóveda que presenta el peor estado, al ser donde más incide la humedad. "Era tal la suciedad y deterioro presentes, que muchas escenas no se podían identificar con total seguridad, estaban totalmente camufladas", indica mostrando con sus dedos detalles donde ya han actuado y otros, aún por limpiar. "La diferencia es abismal".

"Reponemos en función de lo que vayamos encontrando, sin inventarnos nada. No podemos sustituir una cara que se haya perdido pues la estaríamos falseando. No tendían sentido inventarse un angelito del siglo XXI"

La última fase se centra en la reposición de los colores perdidos para darle una unidad a todo el conjunto pictórico. 'Nunca pintamos el original, actuamos donde falta pintura, y para que se note que es un trabajo de restauración posterior pintamos con técnica de puntos o línea", apostilla Mendoza Ponce, mientras eleva su cabeza para seguir con esta labor, enmarcada en un convenio de colaboración entre la Consejería de Cultura, Obispado de Huelva y donde también ha participado el Ayuntamiento de San Juan del Puerto.

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