La Almagra, de museo a cafetería

  • lEl Ayuntamiento invirtió 1,5 millones de euros en el centro 'Huelva, ciudad milenaria'

  • Esto deja sin fuerza peticiones como el nuevo museo arqueológico o el conjunto de Saltés

Cuando se inició la excavación arqueológica del cabezo de la Almagra surgió una gran ilusión en el panorama arqueológico de Huelva. Venía a ser referente de lo que era una nueva perspectiva en el campo de la arqueología. Cultura entendió bien que las competencias en esta materia eran suyas y que en manos de la Universidad se iba a realizar avances hasta entonces desconocidos.

El cabezo de la Almagra se sitúa a la entrada de la Universidad en su fachada a la avenida de Andalucía, con lo que de alguna forma es su mejor espejo. Aquellas excavaciones se recuerdan con interés. Nos descubren una villa romana, la vega de la histórica Onuba. El Ayuntamiento de Huelva actuó con bastante generosidad poniendo en valor todo el entorno arqueológico con un edificio singular. Cedió a la Universidad tanto el cabezo como el edificio para el museo y se concluyó en 2007. Un edificio singular que hizo Sebastián Cerrejón, el mismo que ganó el proyecto irrealizable en la Plaza de las Monjas y que de alguna forma le compensaban con esta obra. Un día le cayó encima una ridícula escultura de Don Quijote y Sancho, aunque de magnífico artista, Cornelis Zitman. Ahora se lo termina de cargar una horrenda estructura para una terraza bar.

Un interesante edificio actual que se distorsiona con los hierros azules de una terraza-bar

Aquel proyecto de Huelva, ciudad milenaria no tuvo las mejores estrellas en su camino. El centro de interpretación en el cabezo de la Almagra se inauguró cuatro años después de su construcción, con escaso contenido, solo con un conjunto de nueve paneles. El proyecto original contempla un edificio de dos plantas con sótano. La primera es la zona expositiva donde, a través de túneles, los visitantes acceden al lugar en el que se encuentran los restos. Gracias a una escalera se accede a un mirador, y en el sótano se habilita un almacén y un laboratorio arqueológico. Además de una zona ajardinada, con una serie de caminos que confluyen en la parte alta del cabezo, donde se encuentra el centro de interpretación; a la vez que se repoblaba con especies autóctonas con olivos para recordar aquella casa labriega. Se esperaba entonces que la Consejería de Cultura cediera algunos restos arqueológicos, además de incluir un área dedicada a las investigaciones realizadas en el asentamiento de la Almagra.

Sin embargo no se llegaron a cumplir dos años de su inauguración cuando el centro de interpretación arqueológica cerró sus puertas. En 2015 el proyecto de la Universidad de Huelva era remodelar el edificio y cambiar el uso del mismo, entendido el fracaso del mismo. ¿Falta de interés, de contenidos, de personal dotacional...? Entonces se piensa en un socorrido espacio multicultural, en el que se pudieran realiza "conferencias, exposiciones, presencias literarias...". Nada que ver con el espacio de museo arqueológico previsto.

En definitiva, la UHU lo que pretendía era trasladar hasta aquí su actividad cultural, al no haber sido capaz de dar vida al centro de interpretación arqueológica Huelva, ciudad milenaria. Aquí solo se había dejado crecer la hierba y las paredes de acero cortén del edifico de Cerrejón se convierten en unos magníficos paneles para pintadas, lo que mostraban el triste abandono en el que se había dejado para el fracaso de un proyecto museístico de arqueología.

Ahora todo se ha consumado y en el interior del edificio ya se puede ver la barra de un bar. Aquello que a la ciudad le costó 1,5 millones de euros (250 millones de pesetas), que se iba a destinar a dar cobertura cultural a la ciudad milenaria -muy cerca de aquí se encontraron los ídolos del Seminario, que tanto nos mueve- se va a convertir en una cafetería. Sí, sí, como lo leen.

Lo visten ahora como espacio cultural-café. O sea que confunden la Universidad con el bar 1900 (el que me merece todos los respecto y aplaudo siempre que puedo), pero la Universidad está para otra cosa. Aquí, donde habita la cuna del Saber y la Cultura van a convertir el centro de interpretación arqueológica Huelva, ciudad milenaria, en un a cafetería. Aquí habría que poner el lema de una ciudad con mil tabernas y una sola librería. En la Universidad se preguntan qué necesidad hay de una cafetería, cuando ya existe un comedor y dos cafetería, más todos los bares y churrería del entorno y hasta un MacDonald´s y un Burguer King. El actual equipo rectoral dice que esto es un proyecto de los anteriores; pero para algo se habría producido un cambio o ¿es que simplemente se asume sin más?

Esta ciudad que grita por un mejor museo arqueológico bien podría analizar situaciones como esta. Los concejales que piden conocer el proyecto del Banco de España ya se podían dar una vuelta por aquí y pedir explicaciones. Con el desprecio que esto supone a la historia arqueológica de Huelva, qué argumentos se pueden tener para pedir un nuevo museo. Si esto lo conocieran en el Ministerio de Cultura qué cara se les iba a quedar al alcalde y a la subdelegada del Gobierno en la visita del día 10 al secretario de Estado de Cultura, o es simplemente postureo.

Si en el Museo de Huelva falta espacio, ¿por qué no utilizó este lugar y llevó hasta allí algunas piezas? Se imaginan aquí los ídolos del Seminario. Esos son los proyectos que espera la ciudad. Ahora nos despistan unos y otros, mientras ponen en peligro el centro cultural del Banco de España, cuando lo que hay que pedir es que se haga y, además, un nuevo museo, ¿por qué solo una de las dos cosas? Ocurre que eso no interesa a las dos administraciones y a Huelva, sí. Los concejales -todos- deberían espabilar, porque aquí se invirtieron 1,5 millones de euros y hasta ahora no han servido para nada.

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