Ahora se cumplen 450 años de las reglas

Ahora se cumplen 450 años de las reglas Ahora se cumplen 450 años de las reglas

Ahora se cumplen 450 años de las reglas

El culto a Nuestra Señora de la Cinta y la existencia de su hermandad debieron ir unidos siempre en el tiempo, como lo es en la actualidad y como ocurría en siglos anteriores.

El arranque de ese culto lo buscamos siempre en documentos fehacientes que puedan dar una idea de la época en la que todo comienza. Difícil tarea, pero sin embrago hay fechas claves que vienen a hilvanar unos datos muy suculentos que sustentan la antigüedad devocional a Nuestra Señora de la Cinta, Patrona de Huelva y Abogada de los Marineros.

Hay tres fechas históricas claves para conocer la importancia de la devoción y que de alguna forma en estos años encontramos una conmemoración entorno a ellas.

El próximo año se celebrará el 525 aniversario del regreso de las carabelas colombinas a Palos de la Frontera, en 1493, tras haber descubierto sus marinos un Nuevo Mundo. Con este motivo llega hasta el santuario de la Cinta, subiendo la cuesta del Humilladero como un devoto más, Cristóbal Colón en promesa hecha por los marinos que tenía al santuario de Nuestra Señora de la Cinta como casa devota; invocando a nuestra Patrona en la travesía de regreso, ante una fuerte tempestad.

El pasado año conmemoramos los cinco siglos de la bula de León X, de 1516, en la que se indica que se encuentra vacante, entre otras, la ermita de Santa María de la Cinta, al objeto de su provisión. La misma confirma, hace cinco siglos, el culto arraigado en la ermita desde mucho tiempo antes, que se consolida con esta provisión.

Este año hay otra fecha especialmente significativa como es la que se refiere a la aprobación de las que hasta ahora se consideran primeras reglas aprobadas por el Arzobispado de Sevilla. Se cumplen 450 años de ese hecho que no debe pasar desapercibido por la importancia que encierra. La de 1567 es una fecha en la que de alguna forma se da oficialidad a lo que se venía manteniendo desde hacía al menos un siglo antes. No se fundaba entonces una hermandad de hoy para mañana, no se reunían cuatro como ocurre en la actualidad y más que una hermandad conforman una tertulia cofrade o una peña de amigos. Ni mucho menos aparecía ante el calenturón cofradiero por poner un paso en la calle, con muchas volutas, querubines y oropeles; como ocurre hoy día. No, antes una hermandad la sustentaba una historia previa de devoción en la que se vive la confraternidad y luego se le daba carta de oficialidad, que es lo que hacen estas reglas cinteras. Por ello, debe quedar claro que se celebran 450 años de unas reglas, nunca de la fundación de la hermandad. Esa fecha permanece alojada en las almas de quienes comenzaron a rezarle muchísimos años antes a la Madre de Dios en la hermosísima advocación de Nuestra Señora de la Cinta.

Las reglas vienen a testimoniar, a dar fe de una devoción que existe y a la que se le da cauce oficial. Lo que hace es otorgar unas normas de convivencia en lo que ya existía.

Hay que tener en cuenta que unas reglas no se aprobaban entonces de hoy para mañana, sino que previamente existe un largo proceso ante el Arzobispado de Sevilla al que pertenecía esta ciudad y a la que estaba unida en la lejanía por una angosta carretera. Una situación que promovía un no menos dificultoso entendimiento entre la capital metropolitana y una humilde villa, que solo tenía una parroquia y otra comenzando a funcionar.

No se conservan aquellas reglas que pudieran arrojar luz sobre el culto a la Virgen de la Cinta y dar cuenta detallada de cómo se ordenaba la vida de la misma a través de sus capítulos. Aparece citada en un pleito de la Hermandad del Rosario con el vicario sobre asistencia a los cabildos, en 1727, como da a conocer Manuel José de Lara, en 1989. Es entonces cuando el notario apostólico, Manuel Rodríguez Gómez, solicita del mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cinta, Thomás de Arroyo, que presente sus reglas y más concretamente el capítulo doce en el que se da cuenta de la obligación de asistencia a los cabildos de un escribano.

En el pleito se reafirma la veracidad de este capítulo que aparecen en las reglas, que fueron aprobadas según se indica entonces por la lectura de las mismas por el provisor del arzobispado en 30 de marzo de 1567, firmado por el doctor Zevadilla y autorizada por Francisco Aragonés. La regla fue nuevamente aprobada por el provisor y vicario general Fernando Heras Manrique en 19 de agosto de 1637.

Esta efemérides debe llevar a volver a reafirmar la importancia histórica del culto a Nuestra Señora de la Cinta, para celebrarlo con júbilo y sin que pase desapercibida. La otra devoción de referencia a Nuestra Señora de la Cinta, la de Tortosa, celebra este año un Jubileo por los 400 años de sus primitivas reglas.

La devoción cintera de Huelva se reafirma también con esta fecha de 1567, hace ahora 450 años.

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