La muerte de Michael fue homicidio

Ángela García-Monzón

Tras conocerse que Michael Jackson murió por una dosis letal de un fuerte anestésico llamado propofol, tal y como revela su autopsia, el juez de instrucción encargado del caso tramitará su muerte como un homicidio. Así lo ha asegurado el periódico The Times, que señala además que el principal acusado es Conrad Murray, médico personal del cantante, que recientemente clamaba su inocencia en un vídeo que colgó en la web You Tube. "He dicho la verdad y la verdad prevalecerá", aseguró el médico, que ha incurrido en multitud de contradicciones desde que se comenzó a especular con un cóctel mortal de medicamentos suministrados por él mismo como causa de la muerte.

Al principio, negó haber utilizado propofol, un fortísimo anestésico, cuyo uso se restringe normalmente a pacientes de hospital que van a ser sometidos a operaciones de cirugía general. Un registro en su casa sacó a la luz un acopio de medicamentos propios de una farmacia, entre los que se encontraba propofol, al que Michael se habría vuelto adicto, tal y como asegura Murray. Por ello, rebajó a 25 miligramos diarios la dosis de 50 miligramos que durante seis semanas le estuvo suministrando al cantante por vía intravenosa, para combatir sus problemas de insomnio. Jackson estaba muy ansioso con su vuelta a los escenarios, quería que todo saliera perfecto y estar en buena forma para contentar a los miles de fans que esperaban con ansias verle de nuevo en acción. De esta manera no dudaba en echar mano de toda clase de medicamentos para aguantar las largas sesiones de baile y ensayos. A los 25 miligramos del potente anestésico a los que se había reducido su dosis, se le unían otros dos sedantes con los que Conrad Murray los mezclaba: lorazepam y midazolam.

Según documentos policiales, el día de la muerte de Jacko, su médico no le suministró desde un primer momento propofol ante su incapacidad de dormir, sino que le dio un valium a la una y media de la madrugada. Al no surtir efecto, le inyecto lorazepam intravenosamente media hora más tarde, a las dos de la mañana. Esto tampoco funcionó, y a las tres de la mañana, Murray le dio midazolam, que no sirvió, por lo que continuó dándole medicamentos.

A las 10:40 de la mañana, cuando, según los expedientes judiciales, Jackson exigía una dosis del anestésico al que supuestamente era adicto, su médico cedió y le administró 25 miligramos de propofol. El sedante que, según la autopsia, le mató. Pero son muchos los interrogantes que siguen abiertos. ¿Cómo pueden ser 25 miligramos una dosis letal, causa de su muerte, si según su médico estuvo seis semanas con una dosis de 50 miligramos, el doble? Lo cierto es que la policía encontró ocho recipientes de propofol en casa de Jackson, y más cantidad en el maletín de Murray, que se defiende asegurando que no era el único médico que le proporcionaba esa sustancia que le ayudaba a dormir. Aunque ese 26 de junio se durmió más profundamente que nunca.

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