"Si me borran las arrugas en las fotos, me enfado"

  • La modelo protagoniza uno de los romances de este verano junto al popular ex jugador de baloncesto Juan Antonio San Epifanio, 'Epi', mientras lucha por abrirse camino como actriz

Elsa Anka se hizo muy popular en los 90 tras su participación en diversos programas de la pequeña pantalla como Polvo de estrellas, más tarde El gran juego de la oca y, en 2003, La isla de los famosos, donde acudió en calidad de concursante. Sin embargo, a sus espléndidos 43 años, la catalana ha optado por la interpretación como forma de vida y, aunque no le está resultando nada sencillo, ella no pierde la esperanza de lograr su empeño. Madre de dos hijos fruto de una relación anterior, hoy sus ojos vuelven a brillar como los de una adolescente al ser preguntada por un amor, el de Epi, que se consolida poco a poco al tiempo que, nuestra protagonista, disfruta de unas merecidas vacaciones en la isla de Ibiza.

-Acaba de concluir las representaciones de 'Boy's life', obra que ha estado representando con éxito en Barcelona. ¿Qué tal la experiencia?

-Fenomenal. Es la asignatura pendiente. De hecho, de pequeña me adelanté a Penélope Cruz porque, en mis juegos, soñaba con películas y guiones y con conceder entrevistas en inglés. Ya ves que la proyección, apuntaba alto (risas). No obstante, pertenecemos a una sociedad que no perdona. Si somos carpinteros, no nos podemos dedicar a nada más y, en mi caso, por haber hecho televisión, publicidad y pasarela, parece que estoy reducida a eso. Yo empecé en la moda porque era algo donde había contacto con el público. Al fin y al cabo, es comunicación. De todos modos, si no eres Nieves Álvarez o Cindy Crawford, incluso lo de mantenerse en la imagen es difícil. Es un puente hacia algo, una carrera corta.

-¿Cuáles son sus sensaciones al actuar?

-Hay un punto exhibicionista y de vanidad. Si no, no lo podríamos hacer. Luego está lo de manejar los sentimientos y emocionar al espectador. Quieres que la gente te crea. A mí me está costando aprender porque, encima de que eso nunca se acaba, te miran con lupa. Sin embargo, a otras actrices ya consagradas -que no siempre están geniales en los papeles que hacen- no se les analiza tan exhaustivamente. Aun así, estoy agradecida y arropada.

-Da la sensación de que está viviendo una etapa bastante satisfactoria a todos los niveles, ¿verdad?

-Bueno, tengo 43 años y no los llevo mal. Me habría parado en los 37 pero, como dice mi madre, lo importante es cumplir. ¡Que te cuelgue todo si tiene que ser así!

-¿Enemiga de la cirugía?

-Verás. Jamás he escondido que me arreglé el pecho cuando tuve a mis hijos pero de ahí a quitarte 35 años, no. A mí, si me borran las arrugas en las fotos, me enfado. No consiento el photoshop.

-De momento no le es necesario porque está totalmente en forma. ¿Le ayuda el hecho de ser mamá?

-Eso es un entrenamiento total. Soy la Cristiano Ronaldo de las madres. Es lo que sobre todo me considero (pese a que tampoco sea nada sencillo). Infinidad de mujeres deben renunciar a la familia para llegar alto. Otras intentan estar en ambos lados. Yo, por ejemplo, he hecho peripecias tremendas para estar con mis hijos.

-Una chica de 15 y un chaval de 8… ¿Mamá y amiga a la vez?

-No. Eso se ha quedado anticuado. Confianza, sí porque nadie va a entenderles mejor y, por encima de sus colegas, estoy yo. Lo de la amistad con los hijos es peligroso.

-A propósito, ¿no va a pronunciarse sobre esa noticia 'rosa' suya que saltó a los medios en junio? ¿Es cierto su noviazgo con Epi?

-(Risas) Estamos ahí, sí… Es algo nuevo y, como tal, tiene su magia y resulta bonito.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios