El adiós de Kiko y Shara

Hace tres años, después de abandonar Los Caños -la formación que le dio a conocer al público-, Kiko, alias artístico de José Manuel Gaviño Román, decidió unirse profesionalmente a su hermana Shara para formar un dúo que, con su impronta, ha marcado a toda una generación con canciones como Tras los libros, Adolescentes o Y yo quería. Una exitosa aventura jalonada con diferentes Discos de Oro y con ventas superiores a consagrados como Miguel Bosé que, a partir del viernes próximo, empieza a cerrarse por decisión conjunta. "La idea es que cada uno pretende hacer su carrera en solitario", explica Kiko. "Después de la gira de Aire llamé a Shara para comentarle mi decisión y a ella le apetecía lo mismo. Será una novedad y la posibilidad de cumplir un sueño que tenía aparcado desde Los Caños. Luego pensamos que, la mejor manera de despedirnos, era con una gira y un DVD en directo que grabaremos y donde se mostrarán curiosidades como conocer cómo es una jornada completa con nosotros".

Así, con 24 años él, y 22 su compañera de escenarios, estos jóvenes se plantean unos destinos bastante diferentes de lo que, hasta ahora, tenían entre manos. "Si no se diferencia el estilo qué tontería separarnos, ¿no?", plantea Shara. "Estamos buscando algo más internacional y alejado de la raíz andaluza. Yo estoy componiendo temas y creo que es un paso de madurez a todos los niveles. Mostrarte te crea responsabilidad". No obstante, este complejo paso cuenta, para empezar, con el apoyo de la familia de unos chicos que, en su momento, lo dejaron todo para hacer realidad sus ilusiones. "Yo dejé los estudios en tercero de ESO", recuerda Kiko. "Es un riesgo que hay que correr", matiza su hermana. "Forma parte de la vida. Nosotros hemos ganado y podemos vivir de esto". "Los fans deben entender que, la mente del artista, cambia igual que cambian los tiempos. Uno va evolucionando y buscando nuevas metas".

Claro que, como cualquier reto, existe el peligro de que pueda no salir bien. ¿Lo han valorado nuestros protagonistas? "Nuestro día a día es complicado. Estás siempre atento para que te vaya lo mejor posible y, si no, te entra el "cague". Por eso uno es tan pesado y se sacrifica tanto", afirma quien, con sólo 11 años, ya daba sus primeros pasos sobre los escenarios. "No me considero un niño prodigio. Para mí eso es Luis Miguel. Yo soy un chaval normal al que le gusta lo que hace y que desearía marcar una época y una forma concreta de entender la música. Aparte, me gusta el morbo ése de caerme y volverme a levantar. Ya me ha pasado muchas veces y es algo que me motiva". Sea como sea, y a pesar del apoyo popular, grupos como Kiko y Shara no terminan de ser aceptados por la crítica especializada y, en especial, por una industria que no suele premiar labores como la suya o, en el mismo plano, como la de otras figuras aclamadas del nivel de El Barrio o Andy y Lucas. Una realidad que, más que preocuparles, les resulta un poco indiferente. "El mejor regalo es el que nos hace el público apoyándonos", reflexiona Shara. "Las estatuillas se quedan en una repisa y a mí lo que me vale es que, cuando tenga 40 años, pueda seguir haciendo entrevistas".

Más allá, Kiko está casado y tiene un hijo de tres añitos llamado Aday y, Shara tiene un novio que, ajeno a su mundo, respeta su trabajo al cien por cien y acude cada vez que tiene oportunidad a alguna puesta en escena como la que, el próximo viernes, tendrá lugar en el Palacio de Congresos de la Cádiz natal de estos jóvenes. Será entonces el instante para una despedida esperada pero con cierto sabor agridulce. "Hemos logrado mantener un dúo que ha funcionado y que no se ha copiado de nadie", apunta Kiko en la despedida. "Queremos que se quede un buen recuerdo, ver caras de felicidad, que lo nuestro haya servido de algo y que quienes nos escuchen se sientan mejor consigo mismos", concluye Shara. Toca armarse de paciencia y esperar a sorprendernos con lo que, seguro, será un espléndido e independiente futuro.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios