Wallis Simpson tenía envidia de Marilyn

  • La notoriedad en la prensa de la 'tentación rubia' traía de cabeza a la duquesa de Windsor, según cuenta un editor inglés en su biografía.

La duquesa de Windsor y mujer de Eduardo VIII, Wallis Simpson, sentía envidia de Marilyn Monroe, ya que la actriz consiguió reemplazarla de las portadas de los periódicos de la época. Esto es, al menos, lo que cuenta el editor inglés Charles Pick en sus memorias en el pasaje en el que recuerda sus vivencias con la americana que rozó con los dedos el trono inglés.

El manuscrito autobiográfico de Pick, que relata sus encuentros con algunas de las figuras más importantes del siglo XX, entre ellas la reina Isabel II, fue donado junto con otros textos suyos a la Universidad inglesa de East Anglia. Ayer el periódico The Daily Telegraph desvelaba parte de su jugoso contenido en un reportaje elaborado tras semanas de investigación de este tomo.

"Mira, tengo los periódicos del día. Yo solía aparecer en todas las portadas, pero ahora sólo veo a Marilyn Monroe en ellas. Bueno, ¡alguien me ha quitado de en medio!", cuenta Pick que le dijo Simpson en el año 1956, mientras discutían en París la publicación de su autobiografía, The heart has its reasons (El corazón tiene sus razones).

Simpson protagonizó uno de los enlaces más polémicos de la familia real británica, ya que al ser una mujer divorciada, Eduardo VIII tuvo que abdicar para poder casarse con ella cuando llevaba menos de un año en el trono. Movida por los celos y la rivalidad con Marilyn, la duquesa de Windsor pidió a Pick que le dijese quién era el agente publicitario de la estrella estadounidense.

Sus motivos no estaban claros, pero el editor inglés le aseguró que él no la podía ayudar en su empeño de desplazar a 'la tentación rubia' de las miradas de la prensa.

Pick, que murió en el año 2000 a los 82 años de edad, cuenta también en sus memorias la mala impresión que le produjo ver a Eduardo VIII, cuando aún era príncipe, al desembarcar del transatlántico Queen Mary con una bolsa de plástico llena de ropa sucia. "Parecía muy triste, una figura pequeña. Pensé en lo patético que era que alguien que un día iba a ser rey de Inglaterra tuviera que sacar su propia colada del Queen Mary", escribió.

Fue en una cena con escritores celebrada en 1983 cuando el editor conoció a la reina Isabel II, quien afirmó que disfrutaba enormemente de las obras de los allí reunidos, pero que aún no había conseguido que sus hijos las leyeran, según puso por escrito Pick.

Además, sobre el novelista británico Roald Dahl, con quien coincidió en un crucero, el editor cuenta que viajaba con su esposa, Patricia Neal, y sus dos hijos, en un camarote de clase turista. En su interior, "sus dos hijos estaban mareándose, la niñera yacía mareada en una litera, Patricia Neal buscaba un diamante de 2.000 libras que había perdido y Dahl se paseaba arriba y abajo diciendo: 'Espero que no lo encuentres, nunca me gustó".

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