Pasarela

Sergi Arola, de chef dos estrellas a la quiebra

  • El mejor discípulo de Ferrán Adriá, a sus 49 años, subsiste en Suiza como cocinero en un hotel, pero su salud se resiente

Arola, en su época de éxito, cuando era un chef reputado. Arola, en su época de éxito, cuando era un chef reputado.

Arola, en su época de éxito, cuando era un chef reputado. / efe

Sergi Arola está arruinado. De chef con dos estrellas Michelin a subsistir con una nómina de cocinero en un hotel de Suiza. La revista Corazón TVE se ha hecho eco de su delicada situación económica, y después le han seguido otros medios. "Está descentrado, sin un euro y deshecho", comentan fuentes cercanas. El que fuera uno de los cocineros españoles más reputados, que llegó a tener dos estrellas Michelin, ha tocado fondo a sus 49 años; tanto que hace unos días fue visto a la salida de un hospital en Madrid, donde visitó urgencias por un ataque de ansiedad. Lo hizo solo, ni rastro de su pareja, Silvia Fominaya, con la que aseguraba hace pocos meses que estaba preparando su boda. Su actividad en las redes sociales también alarma, pues escribe comentarios tristes y desalentadores.

Ahora mismo su actividad profesional se reduciría únicamente al restaurante LAB by Sergi Arola, en Sintra (Portugal), y a su participación como jurado en la versión chilena de MasterChef. El que fuera uno de los discípulos aventajados de Ferran Adriá y que llegó a gestionar hasta 14 establecimientos, atraviesa un momento que se aleja mucho de cuando estaba en lo alto de su carrera, cuando el restaurante regentado por Sergi Arola y su ex mujer, Sara Fort, contaba con dos estrellas Michelin y tres soles en la guía Repsol.

Sus amigos relacionan su quiebra económica con la sentimental. En 2012, Arola se separó de su mujer, madre de sus tres hijos y socia capitalista. Formaron una feliz pareja hasta que el chef se enamoró de Silvia Fominaya, con la que ha tenido varios vaivenes.

El chef arrastraba problemas con Hacienda desde hace años. El pasado abril, la sociedad Fortarola Restauración, presentó concurso voluntario de acreedores, con una deuda de siete millones de euros. Arola llegó a un acuerdo para ir devolviendo el dinero poco a poco, pero su desánimo no ayuda tampoco a mejorar.

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