Madonna y su segundo intento de adopción

La Corte Suprema de Malawi abrió ayer una nueva audiencia a fin de poder estudiar el recurso presentado por la cantante Madonna para adoptar a una niña llamada Mercy que vive en este país de África. La estrella estadounidense no estuvo presente, de momento, en la primera vista, que duró apenas treinta minutos pues fue aplazada para que los abogados de la demandante pudieran estudiar unos documentos de la Comisión de Derechos Humanos, organismo que se muestra opuesto a la adopción.

La diva del pop estuvo en Malawi a principios del mes pasado, cuando la justicia africana le denegó su petición de adoptar. Madonna apeló aquella sentencia y por eso ahora se enfrenta al segundo intento. La primera vez, como trascendió en los medios de comunicación tanto africanos como del resto del mundo, el motivo del rechazo fue que era madre separada y que la adopción de esta niña, que ya no vivía en situación de pobreza según este tribunal, podía favorecer el riesgo de tráfico de niños.

En esta ocasión, el abogado de Madonna ha intentado convencer al Supremo de Malawi de que el primer juez se equivocó porque en la sentencia hay hasta siete errores en puntos referentes principalmente al tema de la residencia en adopciones internacionales.

Decía la sentencia que denegó la petición a la cantante que los extranjeros que deseen adoptar a un niño en este país africano deben vivir allí al menos 18 meses. Este requisito legal no se exigía el año pasado, cuando la estrella del pop obtuvo en adopción a su hijo, David, que también es de Malawi.

Aun así, en la primera vista celebrada ayer, su abogado insiste en que la decisión de este primer juez es "incorrecta".

A ello se une la especial situación familiar de Mercy Chifundo James -que así se llama la niña que quiere adoptar la cantante-, quien, a pesar de tener padre, vivía hasta hace poco en un orfanato.

El propio padre, de hecho, se ha convertido en uno de los mayores obstáculos a los que tendrá que hacer frente para poder completar el proceso. Hace unos días, el progenitor de la niña, James Kambewa, hizo unas declaraciones a una cadena de televisión norteamericana en las que insistía en su propósito de educar a la niña en su país de origen. Al parecer, el hombre, de 24 años de edad, jamás se había ocupado de su hija hasta que saltó a la luz pública el propósito de Madonna de convertirla en su hija adoptiva.

Durante la audiencia de ayer, en la que también se ha personado un abogado en representación de la Comisión de Derechos Humanos, se ha cuestionado antes que nada la capacidad de este africano para cuidar a su hija. Kambewa, que gana 80 dólares mensuales como trabajador doméstico, dijo que, tras la muerte de la madre, creía que la niña también había fallecido. En esta zona del sur de África no es extraño que los niños sean criados por una madre sola, porque el padre los ha abandonado o está trabajando en otro sitio, o por los familiares, debido a las numerosas epidemias y enfermedades que existen.

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