Isabel II y Felipe celebran 70 años de amor y renuncias

  • La reina de Inglaterra y el duque de Edimburgo festejan hoy en privado su aniversario de boda

El 20 de noviembre de 1947 la Abadía de Westminster se vestía de gala para acoger una de las boda más multitudinarias de la historia de la realeza europea. Isabel II y Felipe de Edimburgo se daban el 'sí quiero' ante dos mil invitados tras superar los obstáculos familiares que se oponían al enlace. A Jorge VI, el padre de Isabel, no le convencía que su hija contrajese matrimonio con tan solo veinte años. La pareja se comprometió en secreto y para demostrar que su amor era real y convencer a su suegro, Felipe tuvo que renunciar a sus títulos. Al por entonces rey de Inglaterra no le quedó más remedio que dar el visto bueno al enlace. Días antes de convertirse en marido y mujer el duque de Edimburgo le dijo a su futura esposa, "he renunciado a mí mismo". A lo que ella respondió, "o has ganado el mejor premio del mundo". Y así se pueden resumir sus setenta años de matrimonio, entre amor y renuncias. En este tiempo el duque se ha ganado el título del eterno consorte. Siempre a la sombra de su mujer, Felipe ha renunciado en todos estos años a su apellido, a su religión, a su carrera en la Marina y al protagonismo en los actos públicos. En estos 70 años el matrimonio también ha pasado por momentos de crisis. Las infidelidades del duque de Edimburgo han sido noticia en numerosas ocasiones. Estos escarceos amorosos hacían mella en su matrimonio pero la reina ponía por delante la fortaleza, seguridad y cariño que siempre le ha aportado su marido. En la celebración de su cincuenta aniversario Isabel II aseguró que su esposo había sido su "fortaleza durante todos estos años. Tanto yo como toda la familia, y tanto este como muchos otros países le debemos una deuda más grande de lo que él reclamaría".

La Familia Real británica acostumbra a celebrar los acontecimientos familiares por todo lo alto, pero en esta ocasión va a ser diferente. Los festejos por el setenta aniversario de la boda de Isabel II y Felipe de Edimburgo van a ser privados. Desde que el duque se jubiló el pasado agosto, la soberana ha aceptado que su marido no quiere prodigarse en público más de lo necesario y que prefiere la tranquilidad familiar frente a los acontecimientos multitudinarios. Aun así la Casa Real británica ha querido compartir con sus paisanos esta fecha tan especial con el lanzamiento de unas monedas conmemorativas. Se trata de unas monedas de plata y oro que en una cara tienen el perfil de la pareja (por supuesto ella en primer plano y él en segundo plano) y en la otra una imagen del matrimonio montando a caballo, una de las grandes pasiones que comparten. Además aparece una frase grabada: "Unidos en feliz matrimonio 1947-2017". Una inscripción con la que se hace hincapié en que pese a los obstáculos y malos momentos, ellos consideran su matrimonio como una unión feliz y que se necesitan el uno al otro.

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