Cita de 'celebrities' con estilo en Marrakech

Es uno de los hoteles más lujosos del mundo: La Mamounia, de Marrakech. De ahí que la organización fletara varios aviones privados para desplazar a las estrellas de Hollywood. Entre ellas, la coincidencia más llamativa ha sido la de dos ex de Brad Pitt, Gwyneth Paltrow y Jennifer Aniston. La primera, vestida para la ocasión con un vestido drapeado de inspiración clásica en color maquillaje, fue novia del actor a mediados de los 90. La famosa Rachel, de la serie Friends, llegó a llevar al altar al rubio, aunque su unión no duró para siempre. Aniston optó, para la fiesta en el remodelado hotel marroquí que ha vuelto a abrir sus puertas, por el siempre elegante color negro.

El escenario de la celebración no podía ser más glamouroso. Después de tres años cerrado para su rehabilitación, el hotel -abierto en 1923 sobre un palacio de Las mil y una noches- volvió a ponerse en funcionamiento con la fiesta más espectacular de los últimos tiempos.

Había más celebrities por metro cuadrado que en una gala de los Óscar. Gwyneth Paltrow, por ejemplo, acudió sola pero allí encontró a un buen amigo y compañero, Orlando Bloom, quien asistió acompañado de su novia, la modelo Miranda Kerr, una de las invitadas más bellas de la noche. Tanto es así que su pareja le silbó a su llegada hasta conseguir ruborizarla. Otras de las guapas por derecho propio fueron la actriz Juliette Binoche, la presentadora de televisión Jose Toledo y la actriz Goya Toledo, hablando maravillas -como es usual- de su amiga, Penélope Cruz. Salma Hayek, con un impresionante modelo de Gucci, también hizo gala de su simpatía y naturalidad.

Entre los chicos también brilló el atractivo y la elegancia. Es el caso de Adrien Brody, quien fue recibido con una 'oleada' de preguntas acerca de su ex novia, Elsa Pataky, a las que evitó contestar.

La belleza española estuvo representada también con la impresionante modelo Martina Klein y la hija de Isabel Preysler llamada a sucederla en las revistas del corazón, Tamara Falcó.

Una seguridad privada digna de un jefe de Estado veló por la integridad de todas las celebrities allí congregadas. Así, momentos antes de la fiesta, pudieron incluso relajarse en el magnífico spa o paseando por las diez hectáreas de jardines que rodean el hotel.

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