Una unidad democrática para unos días de luto

Como ocurriera el pasado 1 de diciembre, cuando dos guardias civiles fueros asesinados por ETA en su de Francia, todos los partidos con representación parlamentaria y las principales organizaciones sindicales y empresariales se reunieron ayer en el Congreso de los Diputados y emitieron un comunicado de unidad y condena del asesinato a manos de ETA del ex concejal socialista de Mondragón (Guipúzcoa) Isaías Carrasco. El texto, en el tercer párrafo, recoge que "todos estamos dispuestos a responder a esta agresión de forma unitaria, a defender la libertad y a derrotar a ETA, a través de la fuerza exclusiva del Estado de Derecho".

Sin embargo, todos los firmantes comparecieron ante los medios por separado al rechazar los representantes del PP -Ignacio Astarloa y Eduardo Zaplana- una comparencia conjunta en la que un representante del PSOE, partido al que pertenecía el ex concejal asesinado, leyera el comunicado conjunto.

Finalmente, el secretario de Organización de los socialistas, José Blanco, acompañado por el portavoz del Grupo en el Congreso, Diego López Garrido, leyó dicho documento de condena a los periodistas, y no aceptó preguntas.

Posteriormente, Ignacio Astarloa, portavoz de Justicia del PP, se presentó en solitario ante los medios, trasladó las condolencias y explicó muy someramente algunos detalles del texto firmado por todos los partidos del arco parlamentario.

Cuando todo hacía indicar que seguiría el mismo formato que los socialistas, este dirigente del PP lamentó que dos "añadidos" propuestos por su partido no hubieran sido aceptados por el resto de las fuerzas políticas, sindicales y empresariales. Astarloa indicó que el primero hacía referencia al compromiso de que "nunca se negociaría con ETA ni se pagaría precio político", y el segundo proponía la derogación del acuerdo parlamentario que habilitaba al Gobierno para negociar con la banda terrorista si se daban las condiciones de un alto el fuego real y definitivo. Explicó que la derogación del acuerdo se hubiera pospuesto para el arranque de la próxima legislatura al no haber actividad parlamentaria.

Con el lamento que introdujo, Astarloa metió una cuña al acuerdo unitario alcanzado que le da poca vigencia, quizás no más allá de lo que dure el luto por este ex concejal socialista. Además, dejó claro que su partido podrá convocar cuantos actos considere oportunos al margen de esta plataforma unitaria, que apoyó explícitamente "todas los convocatorias y movilizaciones que acuerden las fuerzas políticas y sociales del País Vasco".

Por muy en desacuerdo que el PP esté con la política antiterrorista del Gobierno, no parece muy sensato que, con el cuerpo aún caliente de la última víctima del terrorismo, se planteen añadidos como los que Astarloa y Zaplana intentaron introducir en el documento unitario. Y más cuando el texto contiene un compromiso expreso de "derrotar a ETA" que poco o nada tiene que ver con un proceso de negociación. Quizás, dado que los españoles están llamados a las urnas mañana domingo, lo mejor hubiera sido esperar al lunes.

Cualquier fuerza política que tenga la tentación de convertir la jornada de reflexión en una prolongación de la campaña electoral, seguramente se arriesga más a ser castigada que premiada. La gran mayoría de la sociedad española está harta de ETA, y entiende cada vez menos la falta de unidad contra la banda terrorista.

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