Más tranquilidad y mucha menos expectación

  • El ambiente frío y la repetición del formato palidecen el segundo debate

El efecto sorpresa de la semana pasada, tras quince años sin debates entre el PSOE y el PP, se difuminó anoche y la misma marea de 400 periodistas de varios países, cámaras, focos y cables tomaron el segundo cara a cara con mucha menos expectación y más relax.

Con la dinámica de horarios y estructura del debate ya aprendida e idéntico despliegue de seguridad, los informadores "tomaron" el Palacio Municipal de Congresos desde primera hora del día, primero para contar los últimos preparativos y, ya por la tarde, para relatar, minuto a minuto, la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Todo tan idéntico a hace siete días que la expectación, las carreras por entrar en directo en televisiones y radios, o la búsqueda del detalle y la anécdota dejaron paso a una normalidad más propia de un debate parlamentario que de un cara a cara entre los dos candidatos principales a las elecciones de este domingo.

Por no provocar expectación, el debate ni siquiera ha llamado la atención de los simpatizantes de ningún partido, tal vez porque el centenar de personas que la pasada semana vinieron a dar ánimos a Rajoy antes de que comenzara el asalto sólo pudieron verle pasar dentro del coche -más bien intuir su figura a través de las ventanas tintadas-, debido al despliegue policial.

Ayer, el frío viento que soplaba desaconsejaba repetir tal experiencia, ni para dar ánimos ni para protestar en concentraciones, como la semana pasada.

De hecho, los únicos manifestantes que había en las inmediaciones -unas decenas de trabajadores de la Administración de Justicia, ya habituales en los mítines de Zapatero y que parecen tener su caravana electoral paralela a la del presidente- ni siquiera llamaban la atención de los informadores, y sólo unos pocos grabaron o fotografiaron su protesta, bajo una inmensa bandera republicana.

Ambos candidatos llegaron sonrientes al Palacio, ubicado junto al recinto ferial, y así posaron en dos ocasiones para los informadores gráficos, una en el exterior del edificio y otra ya dentro del mismo, donde los fotógrafos les pidieron continuamente que miraran al centro e hicieran algún gesto.

Rajoy volvía a llevar, a modo de talismán, la misma corbata de color granate que lució en el anterior cara a cara y que ya vistió en el programa de TVE Tengo una pregunta para usted.

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