Dos políticos que dan la cara

  • Los cabeza de lista al Parlamento de PSOE y PP elevan el nivel de los debates · Hubo espacio para la réplica y la crítica

Si se cumplen las encuestas y el PSOE vuelve a gobernar en Andalucía, no son pocos los que ven a Teresa Jiménez como consejera, un cargo al que también estaría llamado Carlos Rojas si fuese Javier Arenas quien ganara las elecciones autonómicas. Los dos demostraron ayer que son políticos granadinos a tener en cuenta. Y también, que en política, en una campaña electoral, hay espacio para el debate, la réplica y la crítica, aunque ésta sea dura, mirándose cara a cara.

Porque Teresa Jiménez y Carlos Rojas sí debatieron ayer -rompiendo la tendencia a los monólogos cronometrados a los que nos querían acostumbrar los candidatos y también a la dichosa costumbre de mirar a cámara como si ésta fuera la interlocutora-; en un tono que, pese a la dureza que llegó a adquirir en algunos momentos y a los innumerables reproches, no se pareció tanto a la crispación que ha marcado la legislatura.

Lo dejó bien claro Rojas, quien sacó 'talante' -el valor que ha puesto de moda, en la otra fila, José Luis Rodríguez Zapatero y del que presumen los socialistas- en un discurso centrado en airear "los incumplimientos" del PSOE y "los fracasos" que a su juicio intenta ocultar para tratar de noquear a su contricante. El candidato del PP al Parlamento de Andalucía se esforzó en presentarse como alternativa de gobierno y llegó a reconocer "avances" en los últimos 25 años, una cifra que recordó una y otra vez, para pedir "el cambio" al que apela su partido.

Pero se lo puso difícil Teresa Jiménez, que exhibió con comodidad y contundencia la gestión de los socialistas en la Junta de Andalucía para responder a las críticas y que, lejos de enrocarse en una actitud a la defensiva, tuvo incluso espacio para lanzarse a la ofensiva. Su intervención fue a más y logró llevar a su terreno por momentos a Rojas -quien se creció en su intervención final-. Lo hizo cuando preguntó al candidato popular por qué Arenas no retiraba el recurso contra la ley andaluza de Igualdad tras fracasar el de su partido contra la ley estatal ante el Tribunal Constitucional, y también cuando la candidata socialista sacó a relucir la millonaria indemnización de Manuel Pizarro, el fichaje estrella del PP -ahí erró Jiménez al insistir varias veces en ese recurso-.

La candidata socialista elevó su tono y encendió el debate obligando a intervenir el moderador, el periodista de la Cadena Cope Juan de Dios Jerónimo, hasta entonces con manga ancha en los tiempos, para llamar la atención a ambos y pedirles que se ajustaran a sus intervenciones sin interrumpirse.

Y si para medir quién se impuso en el debate -que esta vez parecía que se iba a quedar en tablas- sirvieran los aplausos de los representantes de PP y PSOE que acompañaron a los candidatos, los de estos últimos reflejaron mucho más entusiasmo que los que sonaron desde las filas populares.

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