Una política que crece

ROSARIO Torres Ruiz, cabeza de lista del PSOE por Málaga al Parlamento de Andalucía, es una política que crece. Desde que la imagen de esta antequerana empezó a pulular por periódicos, radios y televisiones, hace ya un buen puñado de años, ha cambiado para mejor. Ahora se percibe una mujer segura, que sabe bien de lo que habla y lo que quiere, y que ha conseguido lo que otros competidores en el alocado mundo electoral no han sido capaces, convertirse en una buena comunicadora, virtud esencial en la sociedad mediática del siglo XXI.

Con 24 años, ya diplomada en Magisterio, se afilia al PSOE en su localidad natal. No tarda mucho en interesarse por la política municipal y ser elegida concejal, participando en los equipos de los alcaldes Paulino Plata y Jesús Romero. En 1991 da el primer paso en la política provincial al asumir las áreas, primero de Bienestar Social y después de Cultura, en la Diputación, en los tiempos en que esta institución la dirigía José María Ruiz Povedano. Esta última experiencia es la que le sirve de pasaporte para ser nombrada delegada de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga, cargo en el que permanece ocho años. Después vendría el salto a Sevilla como parlamentaria autonómica por Málaga.

En la carrera política de Rosa Torres también tiene importancia su relación con la vida orgánica del PSOE. Desde su ingreso en 1983, ha sido secretaria de Organización y de la Mujer de la agrupación local de Antequera, miembro de la comisión Revisora de Cuentas y vocal de la comisión ejecutiva regional. También ha estado al frente de la secretaría de Organización de la dirección provincial y, actualmente, es miembro del Comité Director Andaluz, máximo órgano entre congresos.

Tras la marcha a Madrid de su predecesora, Carmen Calvo, Manuel Chaves la llama para formar parte del ejecutivo andaluz, como consejera de Cultura, y así pasa a formar parte del primer Gobierno de la historia de Andalucía compuesto por más mujeres que hombres (8/6). En alguna ocasión, Torres ha explicado que su designación como máxima responsable de la política cultural se debió a un cúmulo de circunstancias, aunque la mayoría de los observadores coincide en que fue la gestión del equipo que dirigió para la creación del Museo Picasso, lo que llamó la atención del presidente andaluz.

En estos días de campaña, y gracias a la publicación del registro de intereses de los candidatos a diputados, se ha sabido que Rosa Torres posee una autocaravana que la permite moverse con plena libertad, en sus tiempos de ocio, de aquí para allá. Disfrutando con los suyos del campo y la playa. Eso sí, ya sin necesidad de la telegenia.

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